VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Moceop

Moceop3.jpgEn la ultima reunión periódica que el Papa tuvo el día 16 de noviembre con los cardenales de los distintos Departamentos de la Curia Vaticana se hizo “una reflexión común”…sobre las solicitudes de dispensa de la obligación del celibato presentadas en los últimos años y sobre la posibilidad de readmitir al ejercicio del ministerio a los sacerdotes que actualmente se encuentran en las condiciones previstas por la Iglesia”, según el comunicado que hizo público la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

La “gerontocrática reflexión común” terminó sin novedad alguna: se sigue manteniendo la actual disciplina del celibato obligatorio y “ se ha reafirmado el valor de la elección del celibato sacerdotal, según la tradición cristiana”, concluye el comunicado.

Pocos cambios se podía esperar de tal reunión que terminó en poco más de dos horas y que ha supuesto una demostración más del inmovilismo y el enrocamiento en las posiciones tradicionalistas de los últimos años.

Y es que en la iglesia jerárquica hay poca misericordia, poca compasión. En la jerarquía hay mucho miedo a decidir y a avanzar. Desde el Concilio Vaticano II nos hemos quedado sólo con una cosa: el miedo. Importa más conservar los parámetros de la más rancia tradición que los creyentes y sus situaciones, como sucede con los sacerdotes secularizados.

El tema del celibato obligatorio para los sacerdotes se ha tratado en muchas reflexiones de los Papas y en muchas reuniones eclesiásticas (Sínodos, Conferencias Episcopales…), lo que hace suponer que es un tema que la jerarquía no tiene claro ni resuelto. Lo lamentable es que no se resuelve por que no hay voluntad, porque no interesa por razones inconfensables de poder. Y, aunque no sea un asunto nuclear de la Iglesia, no por eso hay que dejarlo de lado, pues en medio hay muchas personas, sacerdotes. mujeres, fieles, comunidades que sufren las consecuencias de una ley injusta y antisocial.

Una vez más hay que recordar que el sacerdocio no es propiedad del Papa y la Curia Vaticana; ni siquiera es propiedad de la Iglesia. Es un carisma libre que Dios libremente lo da para el bien de la comunidad y, por lo tanto, no se puede reglamentar.

El celibato es un valor como opción, igual que otras opciones; pero el celibato impuesto ni es opción ni es valor.

Insistentemente, oportuna e inoportunamente hay que preguntar a la jerarquía, para que respondan en conciencia:

¿Por qué no se quiere ver la riqueza que supondría unir sacerdocio y matrimonio?

¿En qué daña el matrimonio al sacerdocio?

¿Qué mal hace el sexo al sacerdocio?

¿En qué corrompe la feminidad al sacerdocio?

Ahí está la práctica de los sacerdotes católicos casados en Oriente.

En Moceop, con esto, no pedimos que se nos deje volver a subir al altar ni queremos decir que sintamos nostalgia del presbiterio. Hace tiempo que dijimos que nos considerábamos “felizmente retornados al estado laical”

Lo que queremos es lanzar, de nuevo, un grito de libertad en la Iglesia, libertad que llevamos buscando hace más de veinticinco años, como signo y como buena noticia y que incluye vivir la fe desde comunidades de iguales; colaborar en el replanteamiento de los ministerios en las comunidades, desclericalizarlas; transmitir una ilusión real, un motivo serio de esperanza de una sociedad más humana y una iglesia más cercana, respetuosa, contagiadora de optimismo; lucha por el reconocimiento de los derechos humanos dentro de las comunidades de creyentes en Jesús; ser creyentes y personas que luchan por alcanzar su plenitud humana, sintiendo que la libertad para elegir estado y hogar y la transmisión de la vida, como dones de Dios, son para nosotros derechos no sometidos a ninguna imposición de ley.

Madrid, 22 de Noviembre de 2.006

EQUIPO DE PRENSA DE MOCEOP

Andrés Muñoz.-Madrid
Teresa Cortés.-Madrid
Juan Cejudo.-Cádiz
Ramón Alario.-Guadalajara

   
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