VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Marcelo Barros2Fuente: Observatorio eclesial
Parece extraño hablar de la Pascua para el mundo, cada vez más asfixiado por la crueldad de una élite despiadada que organiza la sociedad de tal manera que sacrifica a millones de personas. La prensa occi-dental denuncia los crímenes del gobierno ruso en Ucrania y calla ante el genocidio provocado por el im-perio de Estados Unidos, responsable de la mayoría de las 28 guerras que destruyen el mundo actual.

El gobierno chino acusa al servicio de inteligencia es-tadounidense de fabricar armas biológicas e incluso de utilizar aves migratorias para propagar epidemias mor-tales en países que el imperio considera indeseables. En estos días, desde el viernes 15 de abril, las comu-nidades judíascelebran el Pésaj 2022, que llaman “La fiesta de nuestra liberación”. Las iglesias cristianas se incorporan a este mismo espíritu y también celebran la Pascua. En todas las tradiciones religiosas, es el único caso de dos religiones diferentes que celebran la misma fiesta y el mismo Dios, aunque con formas diferentes e inclu-so con significados distintos.

De hecho, las Iglesias re-toman el recuerdo del Éxodo bíblico, pero lo celebran dando a esta fiesta el sentido de memorial de la muer-te y resurrección de Jesús, como fuente de liberación total y vida nueva para toda la humanidad.Hablar de la Pascua para el mundo no significa pensar que el mundo va a ser transformado por algún milagro o que debe incorporarse a alguna tradición religiosa. La Pascua tuvo su origen en la celebración de la pri-mavera en el antiguo Oriente Medio. Las tribus cele-braban la luna llena y bailaban al aire libre, saborean-do los primeros frutos de la cosecha o el rebaño de ovejas. En hebreo, la palabra Pascua significa “pasos”.

Según la Biblia, esta celebración anual de la vida, se convirtió en la conmemoración de la victoria del pueblo hebreo que, por el poder del Espíritu, se liberó de la esclavi-tud. Jesús celebró la Pascua dando su vida y abriendo a toda la humanidad la posibilidad de vivir la libertad de los hijos e hijas del Amor Divino. La Semana Santa no puede reducirse únicamente a una celebración religiosa. Esta no era la tradición bíbli-ca y tampoco debería ser la visión cristiana. Los Evan-gelios llaman “reino de Dios” al mundo transformado según el proyecto divino de amor, justicia y paz. Los cristianos rezan cada día, no para que Dios les lleve a un mundo aparte, sino “venga tu reino”. Hoy en día, en Brasil, más de 20 millones de personas viven con inseguridad alimentaria. Cada día aumenta la población arrojada a las calles de las ciudades como refugiados en campos de concentración.

Cada año, la ONU consagra el 19 de abril como Día Panamericano de los Pueblos Indígenas. En Brasilia, representantes de los pueblos originarios acampan para denunciar la permanente falta de respe-to de la sociedad dominante a los derechos de los in-dios, garantizados por la Constitución de 1988. Al unirnos a la causa de los pueblos originarios y de todas las personas marginadas por este sistema cruelque domina el mundo, damos testimonio de que un mundo nuevo es posible y estamos dispuestos a cami-nar juntos, para que la justicia y la paz brillen en las relaciones humanas y en nuestra comunión con la ma-dre tierra. Ya en su vejez, Dom Pedro Casaldáliga en-señaba: “Nuestra misión es difundir la resurrección por todo el mundo”.(amerindiaenlared.org) 17/04/20

   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha