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casaldaliga2POETA, REVOLUCIONARIO INTERNACIONALISTA, INTELECTUAL CRÍTICO, ECOLOGISTA, MISIONERO AL SERVICIO DE LA LIBERCIÓN
Escribo este artículo en San Salvador, donde estoy impartiendo un curso sobre “Fe y política”, en el recuerdo de “San Romero de América”, como le definió Pedro Casaldáliga en un memorable poema
1. Poeta, esteta de la palabra encarnada
Pedro Casaldáliga cultiva la poesía desde su juventud. Sus poemas “cambian según va cambiando el poeta” afirma la filósofa polaca Zofía Marzoc, especialista en la teología de la liberación. He aquí algunos de los títulos de su amplia creación poética:
-Clamor elemental (1971), donde podemos leer el siguiente poema: “No tener nada./ No llevar nada./ no poder nada./ No pedir nada/ Y, de pasada/ No matar nada./ No callar nada./Solamente el Evangelio/ como una faca afilada”.

– Tierra nuestra, libertad (1974), prologado por Ernesto Cardenal.
– Me llamarán subversivo (1988), con poemas a los revolucionarios latinoamericanos Augusto César Sandino, Carlos Fonseca Amador, a los mártires cristianos: Oscar Arnulfo Romero y Enrique Angelelli; teólogos de la liberación: Gutiérrez y Boff;.el poema “A Reagan”, que recuerda a “Oda a Roosevelt”, de Rubén Darío.

– Todavía estas palabras (1990), con el poema “Maldita sea la cruz”, que acabo de citar.
– Sonetos neobíblicos precisamente (1996), prologado por el poeta José Valverde.
Pedro es maestro del bien decir, esteta de la palabra “encarnada”. Yo le considero uno de los mejores poetas latinoamericano. Me parece literariamente injusto que no tenga ese reconocimiento. En España ciertamente no lo tiene. En América Latina, quizá algo más, pero no el que merece. Juega con el lenguaje que en sus versos se torna canción. Muchos de sus poemas han sido “musicados” por prestigiosos cantantes

La palabra es su verdadero hogar; la poesía, su gran pasión. A través de ella expresa la estética de la existencia, de la vida, de la fe, y desvela la belleza del mundo, pero también su miseria, las dichas de los humanos, pero también sus desdichas, las esperanzas de los pobres, pero también su indignación y su protesta; alivia los sufrimientos, pero sin recurrir a bálsamos engañosos sino al ungüento de la com-pasión y la com-pañía, de la solidaridad y la solicitud, de la ternura y la protesta.

Ética y estética son inseparables en su poesía, que se convierte en palabra-en-acción, profecía-en-acción, palabra-en-esperanza, palabra-para-el-camino, voz de las voces silenciadas, bálsamo para las heridas, aliento revolucionario, grito contra la injusticia, palabra indignada contra la negación de la dignidad de los pobres., instrumento no violento contra la pobreza y las causas que la generan. Su poesía nunca se torna discurso que llame a la resignación ante la desdicha ni a la humillación impuesta por los poderosos, sino que llama a la rebelión.

2. Revolucionario internacional
Escribe Pedro “Creo en la Internacional/ de las frentes levantadas,/ de la voz de igual a igual/ y las manos entrelazadas…/ y llamó al Orden del mal/ y al Progreso de mentira”. “Nada humano me es ajeno”, escribió el dramaturgo latino Terencio. Ninguna causa popular que se juegue en la esfera internacional le es ajena a Pedro. Tampoco ninguna revolución. A todas ellas ha acompañado, visitando a sus líderes, poniéndose del lado de los pueblos en lucha y celebrando con ellos la liberación una vez que esta se ha producido y cantando a sus héroes y libertadores.

Pedro demuestra su internacionalismo solidario no haciendo turismo por el Norte Global, sino recorriendo las tierras y los pueblos del Sur, del Sur Global, que como dice Boaventura de Sousa, es la metáfora del sufrimiento sistémico e injusto de los pueblos oprimidos por el colonialismo, el capitalismo, el patriarcado, los fundamentalismos, el racismo, la depredación de la naturaleza, sistemas de dominación más poderosos que la democracia.

3. Intelectual crítico
Pedro Casaldàliga no figura entre los analistas políticos e intelectuales más renombrados. Sin embargo lo es y de muy alto nivel, como demuestran sus escritos en que los que ofrece rigurosos y lúcidos análisis políticos, económicos y religiosos. La presentación que cada año hace de la Agenda latinoamericana es la mejor prueba de su excelente información, del profundo conocimiento de la realidad, de su sensibilidad a flor de pie para detectar los problemas, responder a los desafíos globales y locales y proponer alternativas. Es analista crítico, sí, pero no iconoclasta.
Casaldàliga no acepta la realidad tal como es, ni se instala cómodamente en ella, sino que se pregunta cómo debe ser y busca su transformación a través de la praxis.

Ofrece narrativas alternativas a los relatos oficiales, construye espacios de convivencia y diálogo y argumenta en favor de los binomios paz y justicia, libertad e igualdad. Critica a todos los poderes: religioso, político, económico, a los poderes oscuros del Vaticano, al imperialismo, al colonialismo, el capitalismo, al patriarcado.
No quiere ser cómplice de la negatividad de la historia, pero tampoco catastrofista. Sus análisis rezuman esperanza.

4. Ecologista
Pedro reclama el derecho de los pueblos originarios –verdaderos ecologistas- a su territorio, a sus tierras, ocupadas ilegal e injustamente por terratenientes sin entrañas que las explotan, y exige el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra (Pacha Mama) que esos pueblos consideran sagrada y con la que forman una comunidad eco-humana.

Pedro hace suya la causa de la tierra. En diciembre de 2012 se sucedieron nuevas amenazas de muerte, a las que ya venía sufriendo tiempo atrás. Fueron las más serias y las que le llevaron a alejarse de la residencia donde vive desde hace cinco décadas y a contar con protección policial. El desencadenante de las amenazas fue la sentencia judicial que obligaba a la retirada de los ocupantes no-indígenas de las tierras de Maraiwatsèdè, que se encuentran en el territorio de la diócesis de Sâo Félix, y a su devolución al pueblo Xavante, cuyos derechos garantiza la Constitución Federal de Brasil. Una causa que Pedro viene defendiendo desde hace décadas. Contó con el apoyo de la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, la solidaridad del Parlamento brasileño y la protección de la policía Federal.

5. Misionero al servicio de la liberación
Casaldàliga no fue a Brasil a convertir a “infieles”, ni a colonizar a indígenas, sino a llevar a cabo una evangelización liberadora con solo el Evangelio como buena noticia para los pobres y mala noticia para los causantes de la pobreza estructural. Allí tuvo lugar su conversión al Dios de los desposeídos y al Cristo liberador. Los primeros meses en el Mato Grosso le transformaron, y enseguida surgió una complicidad indestructible con los condenados de la tierra de ese lugar tan castigado por el latidundio. Al poco de llegar allí describía así la realidad con la que se encontró:
“Vivo en una zona de latifundios escalofriantes, destinados a la explotación agropecuaria y a la explotación del hombre por el hombre. Tierra sin ley, aún ahora con frecuencia. Una especie de Far-West amazónico, muy semejante al norteamericano en la violencia y en la voluntad de “desbravar tierras vírgenes”.

En medio de esta realidad el misionero catalán vive la experiencia de la fe, del amor y de la justicia en dos direcciones: hacia Dios y hacia el prójimo, siguiendo el mensaje de Jesús de Nazaret, que pone en el mismo plano los dos amores y establece la más radical incompatibilidad entre el amor a Dios y el amor al Dinero, convertido este en ídolo.

   
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