VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Los cristianos necesitamos conocer el Evangelio y estar comprometidos en alguna tarea de promoción humana. Este libro nos ayuda a ello
Textos abiertos a la discusión para afinar el espíritu crítico
Con la “Pascua florida y granada”, abril-junio 2022, nos llegan en un nuevo libro 74 artículos “razonados” de nuestro colaborador habitual, Pepe Mallo González. Os sonarán algunos, saboreados en nuestro blog. La editorial fuenlabreña, “Entrelíneas Editores”, vuelve a publicar la nueva serie de reflexiones. Idéntico título y subtítulo: “Al hilo de la vida II. Reflexiones de un libre pensador”.

La portada reproduce el mismo dibujo, original del propio Mallo, sobre la viva y sugerente escultura de Auguste Rodin (1840-1917), “El Pensador”, actualmente en los Jardines del Museo Rodin de París. Recuerda al poeta italiano Dante Alighieri, autor de la “Divina Comedia”, su libro más famoso, obra genial y clásica de la literatura italiana y universal. Obra emblemática de transición al Renacimiento desde la época medieval. Volviendo la mirada al mundo antiguo, el pensamiento, centrado en la religión, evoluciona hacia el “renacimiento” de la razón y de la realidad humana.

El Pensador fue concebido para ornamentar la parte superior de la Puerta del Infierno (Puerta Monumental de acceso principal al nuevo Museo de Artes Decorativas de París). «Lo que hace que mi pensador piense, es que piensa no sólo con el cerebro, las cejas fruncidas, las aletas de la nariz distendidas y los labios apretados, sino también con cada músculo de los brazos, la espalda y las piernas, con los puños cerrados y los dedos de los pies encogidos… La forma desnuda del hombre no pertenece a ningún momento de la historia, sino que es eterna, y puede ser vista con alegría por la gente de todas las edades… Incluso en las obras en las que el aspecto de la acción no está en primer plano siempre me propuse enfatizar los gestos; muy rara vez representé el estado de la inmovilidad absoluta. Siempre he tratado de expresar los sentimientos a través de la tensión muscular…Sin la vida, el arte no existe» (Auguste Rodin).

De todas estas intuiciones participa Pepe Mallo. Es un pensador libre. “Desnudo” de muchos ropajes y hábitos. Intenta encararse con la verdad humana, con la realidad vital que le ha tocado vivir. Con su humor, a veces negro, siempre esperanzado, va examinando palabras, comportamientos, normas, opiniones… sobre infinidad de cosas. Siempre lúcido, sugerente, sus reflexiones sirven para empujar nuestra vida (cerebro, rostro, brazos, espalda, piernas, pies…) y hacernos crecer en esta lucha que cada uno mantiene con su propia existencia. Incluso anima como tema de conversación grupal. Hará mucho bien a gente de Iglesia que quieran progresar en comprensión de su fe y compromiso adulto en la Iglesia sinodal que se avecina.

“Un poco de sociología, un poco de historia, un poco de filosofía a modo de ensayo, un poco de ética política pública y que proporciona datos e información valiosa para el ciudadano medio sobre temas sobre los que no es costumbre profundizar, pero que sin embargo, en alguna medida, todos nos hemos planteado en algún momento”, dice Jesús Bahíllo en el Prólogo. Yo añadiría un poco bastante de teología actualizada. De hecho, las reflexiones más numerosas tienen una actualidad crucial ahora en la Iglesia: II: la Iglesia (nueve reflexiones); III: Doctrina eclesial (once); VI: Papa Francisco (seis); VII: El celibato de los sacerdotes (siete).

Además, en los otros apartados, la discusión religiosa aflora en todos. Por ejemplo, el apartado I: “Teísmo versus Humanismo”, nos lleva a reflexionar sobre el conocimiento de Dios, la teoría de la evolución frente a la teoría de la creación, la “santidad o humanidad” de Teresa de Calcuta, la Navidad… Igual los apartados IV y V: Eventos destacables y Humorismo, respectivamente. Por ellos desfilan nuestras discusiones habituales sobre relación entre política-religión, funerales…, democracia y espíritusantogracia, elecciones presidenciales divinas, doña Cuaresma, los españoles somos un bar y una iglesia, Pasapalabra eclesial…

Repito lo que escribí el año pasado al presentar a Pepe Mallo como autor del primer “Al hilo de la vida”. Doce años tuve la bendición de tenerle a él y a su esposa como “colaboradores en Cristo Jesús” (Rm 16,3). Ya tenía larga historia de participación en la parroquia cuando llegué. Percibí enseguida su gran vocación ministerial en la Iglesia. Era un todoterreno, fruto de la escuela salesiana donde se formó. Pastoral de jóvenes, preparación de padres para el bautismo de sus hijos, acompañamiento de novios para el matrimonio, grupos de matrimonios, formación de comunidades, atención del despacho parroquial, integrante habitual representando a algún grupo en el Consejo Pastoral…

El Consejo parroquial animó a crear “El Informativo de san Esteban”. Una “hoja parroquial” singular que era esperada dentro y fuera de la parroquia. Fue un revulsivo por su planteamiento sincero, humano, abierto a todos, marcando distancias con la pastoral tradicional escrita. Alguna queja me llegó del obispo diocesano sobre algún artículo de Pepe. – “¿Está fuera de la fe de la Iglesia?”, le pregunté. -“No, por Dios. Algunas personas se me han quejado porque, dicen que la Iglesia no queda bien parada en algunos aspectos”. – “Describe la realidad”, le dije. – “Sí, es verdad. No le des importancia”, concluyó.

Ante su valía y actitud espiritual, infinidad de veces pensé en la injusticia que la Iglesia hace con las personas casadas que tienen actitud y valía para presidir la comunidad y la eucaristía. Me había pasado con un sacerdote casado que en la boda de su hija llevó el peso de la ceremonia a mi lado, pero con más sentido que yo. Sus moniciones fueron la mejor homilía. Al terminar me confesó su vocación arruinada por la ley: “ya ves, la ley me impide seguir la vocación de Dios, tras haberlo ejercido más de diez años”. Injusticia contra el Espíritu que “obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1Cor 12,11). Esto es “apagar el Espíritu y despreciar las profecías, y no examinar todo y quedarse con lo bueno” (1Tes 5,19-21). Injusticia también contra el Pueblo de Dios, al que han privado de miles de sacerdotes por imperativo legal.

Y luego defienden la vocación ministerial como un don de Dios e instan a rogar a Dios que envíe vocaciones. Contradicción en la que vive nuestra Iglesia, urgiendo a Dios “obreros para su mies”, pero poniendo condiciones que Jesús no puso, y, por tanto, no son voluntad divina. Como si no conociéramos las Escrituras: “no intentéis forzar las decisiones del Señor, nuestro Dios, porque Dios no es como un hombre, al que se mueve con amenazas y se le impone lo que ha de hacer” (Judit 8,16).

Este libro, como el anterior, no debe leerse de una vez. Por variedad e intensidad requiere una lectura pausada y crítica. Una buena forma de leerlo es mirar el índice y escoger algún título, cualquiera que nos inquiete en ese momento, o tenga actualidad por alguna noticia de hoy. Uno solo por día nos dará materia para reflexionar y dialogar con nuestros colegas habituales de tertulia. Repito a educadores o monitores de juventud, matrimonios, adultos en general: os será útil para la reflexión y la maduración humana. Aquí tenéis una buena bolsa de textos, con sencilla y buena literatura -no en vano el autor ha sido profesor de Lengua y Literatura muchos años- abiertos a la discusión, para los que hace falta afinar el espíritu crítico.

A los creyentes cristianos les vendrá bien descubrir el dato de fe, traído del evangelio o de la tradición eclesial sana y actualizado adecuadamente, para dar y darnos hoy razón de nuestra fe y esperanza. Los cristianos necesitamos hoy, en una sociedad abierta a otras culturas, ser personas ilustradas, conocedoras del Evangelio, y comprometidos en alguna tarea de promoción humana. Este libro nos ayuda a ello. Hagan la prueba.

   
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