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Un llamado desde las comunidades de fe y la sociedad civil a proteger a los más vulnerables, entre ellos los migrantes y refugiados
Dirigido a: Jefes de Estado y autoridades de América Latina
Delegaciones de Naciones Unidas
ACNUR
OIM
Comunidad en general
En momentos en que la mayoría de nuestros países en América Latina están siendo azotados por el COVID-19 y las víctimas mortales de la pandemia ya se cuentan por miles, iglesias, comunidades de fe y organizaciones de la sociedad civil comprometidos con el trabajo a favor de los más vulnerables, entre ellos los migrantes y refugiados, como respuesta a la demanda bíblica de tratar al extranjero como uno nacido entre nosotros (Levítico 19:33-34);
expresan lo siguiente:

NUESTRA SOLIDARIDAD con las familias que están llorando la pérdida de sus seres queridos y por miles de personas que han sido contagiadas y buscan sobrevivir en medio de un sistema de salud colapsado, economía empobrecida y políticas o decisiones estatales no tomadas a tiempo. Aunque la pandemia ha azotado a todos los seres humanos no importando la
nacionalidad, sexo, religión o estrato económico, es evidente que los más
vulnerables y empobrecidos han sido los más afectados, entre ellos los
migrantes y refugiados en toda nuestra región.

RECONOCEMOS y valoramos los esfuerzos locales e internacionales de las
comunidades cristianas, sectores interreligiosos y organizaciones de la
sociedad civil para atender la crisis humanitaria que viven miles de
personas migrantes y refugiadas en América Latina, sin embargo, conocemos
que son insuficientes en comparación a la magnitud de sus necesidades
durante la pandemia, lo que ha expuesto a que millones de migrantes y
refugiados venezolanos y de otras nacionalidades vivan en una situación
precaria y en peligro de muerte por la falta de acceso a atención
humanitaria, sanitaria, social y económica.

RECHAZAMOS que en este contexto se politice la crisis migratoria y se
clasifique a la población entre nacionales y no nacionales con discursos y
narrativas xenofóbicas y discriminatorias generadas por autoridades o entes
estatales, sociedad civil, medios de comunicación e inclusive comunidades
de fe, que han denigrado la dignidad de los migrantes y refugiados, a tal
punto de observar imágenes en las cuáles son desalojados, perseguidos,
estigmatizados y rechazados inclusive de programas humanitarios, sanitarios
y sociales en contexto de pandemia. Estas actitudes son inaceptables y

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contraviene tratados y convenios internacionales que nuestros países han
suscrito y se han comprometido a respetar y cumplir.
HACEMOS UN LLAMADO URGENTE a los Gobiernos de América Latina para
que adopten políticas públicas incluyentes que abarquen a toda la
población sin distingo de su nacionalidad y de esta manera proteger a los
nacionales, migrantes y refugiados en medio de esta crisis. Recordemos que
las Constituciones Políticas de nuestros países, la legislación nacional, así
como los pactos y convenciones internacionales de la cual somos parte,
establecen el respeto y acceso de los derechos humanos de toda la
población y hace especial énfasis en las personas vulnerables. Es necesario
entonces:

1. Visibilizar y transparentar la real y delicada situación humanitaria,
sanitaria, social y económica de los migrantes y refugiados en nuestros
países, quienes en este contexto se tornan doblemente vulnerables.
2. Acondicionar casas refugios o campamentos humanitarios que
ofrezcan las medidas sanitarias para que los migrantes y refugiados
permanezcan durante la cuarentena o etapa de distanciamiento social.
3. Incluir a los migrantes y refugiados en los programas de ayuda
sanitaria y humanitaria que se han implementado en casi todos los
países debido a la pandemia.
4. Vigilar el cumplimiento de las disposiciones gubernamentales que por
el contexto de pandemia prohíben el desalojo de las viviendas sin
distinción de nacionalidad. Esto evitará que miles de familias estén en
alto riesgo al vivir en las calles y plazas de nuestras ciudades porque
han sido desalojados.

5. Flexibilizar los procedimientos y trámites migratorios en los países de
tránsito o destino y adoptar políticas de emergencia para regularizar
su condición migratoria que les permita acceso a la salud, educación,
trabajo.
6. Acceder a los programas de servicio de atención pública sin distinción
de nacionalidad, que les permita obtener la gratuidad de las pruebas
del COVID-19, artículos de sanitización, hospitalización y tratamientos
médicos respectivos.

RESPALDAMOS las medidas sanitarias tomadas por los gobiernos para
disminuir el impacto de la pandemia en nuestras naciones, no obstante
comprendemos el deseo de muchas familias migrantes que a costa de poner
en riesgo su salud están decidiendo retornar a sus países de origen por no
encontrar otra alternativa de sobrevivencia. Ante ellos solicitamos:

1Declaración Internacional de los Derechos Humanos; Convención de 1951 sobre el estatuto de los refugiados;
Protocolo de 1967 sobre el estatuto de los refugiados; Declaración de Cartagena sobre refugiados 1984;
Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes; Pacto Internacional de los
derechos civiles y políticos; Declaración sobre la protección de todas las personas contra la desaparición forzada;
Resoluciones de la ONU sobre asilo territorial; Convención sobre los Derechos del Niño; Legislación contra
crímenes de odio; Constituciones nacionales – OIM; Leyes de Movilidad Humana; Declaración de Nueva York para
Refugiados y Migrantes; Pacto Mundial sobre Migración (2019)

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– Cumplimiento del tránsito de personas entre países que garantice la
protección y atención humanitaria durante ese tránsito. Para ello será
necesaria la implementación de corredores humanitarios que permitan
llegar a las fronteras a miles de retornantes ya en camino.
– Asistencia integral para niños, niñas, adolescentes y adultos
vulnerables que pernoctan en los pasos o puentes fronterizos y que
están expuestos al contagio y otro tipo de riesgos.

– Implementación de protocolos transfronterizos que protejan a los
niños, niñas y adolescentes que podrían ver víctimas de tráfico humano
y explotación sexual
– Coordinación directa con las delegaciones consulares de los países de
retorno para que cumplan con sus ciudadanos e implementen los
vuelos humanitarios que prioricen a los más vulnerables.
AGRADECEMOS a profesionales y servidores públicos y privados en las áreas
de salud, alimentos, limpieza, seguridad entre otros que están al frente de la
crisis y luchan directamente con la pandemia a costa inclusive de arriesgar
sus vidas. Asimismo, recordamos que muchos de ellos son migrantes y
refugiados que están contribuyendo en nuestros países.

Como líderes de comunidades de fe y de organizaciones de sociedad civil
REAFIRMAMOS nuestra voluntad democrática de cooperar con los gobiernos
de nuestros países en las propuestas e implementación de políticas públicas
y acciones que contribuyan a la superación de la crisis a fin de proteger la
salud de todos los seres humanos sin importar su nacionalidad y calidad
migratoria. Para ello, es imperante trabajar con las organizaciones de
migrantes.

Salvar la vida sin importar la nacionalidad debería ser prioridad de todos
nuestros gobiernos.

América Latina, 13 de mayo de 2020
Organizaciones que firman:
Campaña regional de acogida a los migrantes “Como nacido entre nosotros”
Programa Puentes para la Paz – Iglesia Cristiana Menonita de Colombia

   
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