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BUSCANDO CAMINOS DE LIBERACION
Promueven: Misioneras de los Sagrados Corazones en Ruanda
A Butare se le considera la capital Universitaria de Ruanda, porque allí está la Universidad Nacional de Ruanda, junto con otras instituciones importantes del país.
El PIB per cápita de Ruanda es de 655 €, ocupando el puesto 175 de 196 países: está entre los más pobres de la tierra. Sus habitantes tienen un bajísimo nivel de vida. Los ruandeses están entre los que peor calidad de vida tienen en el mundo.

El IDH de Ruanda está entre los más bajos del mundo, apenas supera el 0,500, pero la situación económica y social de la zona rural de este área es de extrema pobreza, sobre todo para los niños y las mujeres, con una agricultura que no llega a pura subsistencia.
La lista de problemas y necesidades es interminable, a pesar de que el país creció un 7 % en 2019, según información del Gobierno…

Hambre crónica general y mayor en los niños y las mujeres jóvenes, que ahora aun está empeorando por la pandemia que impide salir a buscar algún trabajo:
EN LOS NIÑOS:
-Extrema pobreza y desnutrición crónica prenatal y postnatal que afecta al 36.2 % de los menores de 5 años. Las consecuencias negativas de esta desnutrición crónica prenatal y postnatal hasta los 5 años, ya son para siempre y por tanto no son subsanables, como el 20 % de subdesarrollo cerebral.
-Falta de escuela
-Trabajo esclavo en acopio de agua y leña
-Abandono familiar

El agua y la leña son dos grandes esclavitudes de muchos pueblos del Tercer Mundo, que afectan a todos, pero aun más a los niños y a las niñas, sobre todo en el acopio de agua. En Ruanda hay una densidad muy alta de 467 habitantes por kilómetro cuadrado, con consecuencias graves: mucha escasez de tierra, mucha escasez de cultivos y mucha escasez de leña. Casi toda el agua de Ruanda es no potable, hay que hervirla, un problema más por la falta de leña, también para cocinar: Mukamurenzi Anasthasie, de Buzuta-Ruanda, durante la mayor parte de sus 60 años, veía la luz del día escaparse, preocupada porque cayera la noche antes de que ella pudiera encontrar suficiente leña para preparar una comida. Los bosques que alguna vez rodearon su pueblo habían desaparecido. Ella y sus vecinos caminaban por horas en las montañas circundantes en busca de ramas. “A veces simplemente juntábamos hierba seca y tratábamos de cocinar con eso”, dice. “A veces, en especial si llovía, simplemente no comíamos”. (Fuente: The New York Times International 21/12/2018)

El problema del agua y la leña impiden a muchos niños de Ruanda ir a la escuela, además de ser obligatorio llevar calzado y uniforme, que no los pueden pagar. Con dos euros se pueden comprar unas sandalias que “cumplan”, pero ¿dónde están los dos euros? En consecuencia la escolaridad media está solo en 3,7 años las mujeres y 4,7 los hombres.

Muchos niños/niñas, cuando enferman no pueden ir al médico, porque la familia no puede pagar la “Mutuel”, un seguro de salud básico y fundamental en Ruanda, pero que no cubre a toda la familia en su conjunto, sino que tiene que pagarlo cada uno de sus miembros, y muchas familias no lo pueden pagar para todos sus miembros, con el agravante de que hay solo 1 medico por cada 10.000 habitantes.

PROBLEMAS DE LAS MUJERES JOVENES:
Si consiguieron ir a la escuela primaria, de adolescentes la abandonan por falta de medios para pagar los estudios siguientes. Ingenuamente buscan salida en un matrimonio prematuro cuyo marido las abandona enseguida, o bien caen en la prostitución, que al quedar embarazadas no tienen marido conocido ni el niño padre que lo reconozca (con el peligro del SIDA), por lo que, tanto los padres como la sociedad las rechazan: se sienten abandonadas, empobrecidas, sin horizonte de vida y con un hijo o hija al que no pueden alimentar, ni vestir, ni enviar a la escuela, sin casa para vivir o muy deteriorada, sin puerta ni ventanas, sin agua para beber, cocinar a lavarse, por lo que es demasiado frecuente que dejen al niño en un sitio transitado donde alguien lo pueda ver, como las misioneras o la policía para que lo recojan, o también dejarlo en la sala de espera de un dispensario, diciéndole al que está al lado: “mire un poco por este niño, que voy a hacer un recado y vuelvo enseguida”. Pero no vuelve… En el dispensario de Biryogo, un barrio de la capital, tuvieron que crear una escuela para atender a estos niños abandonados en la sala de espera de las consultas.

RESPUESTAS ANTE ESTAS SITUACIONES:
“Hemos empezado por reunirlas, y con ellas buscar algunas soluciones”, nos dice la hermana que trabaja con ellas, a base de:
1.-Escuela de manualidades: “Hemos hecho una escuela para ayudar a dichas jóvenes a aprender algunas manualidades como: coser, bordar, tejer y cocinar”.
Para esto necesitamos:
-15 máquinas de coser.
-10 máquinas de tejer.

2.-Asociación de mujeres pobres:
“Esta asociación está formada por las chicas y mujeres que han terminado en la escuela de manualidades que hemos nombrado anteriormente. Después que terminan dicha escuela no pueden encontrar el trabajo fácilmente. Es por este motivo que hemos formado una asociación con ellas para:”
-Que puedan comprar su propia máquina de coser.
-Instalar 2 cisternas para recoger agua de lluvia para poder lavar las pendras que vayan confeccionando.

3.-Asociación de madres solteras para:
-“Hacer algunos proyectos de agricultura y ganadería para que ellas mismas lo trabajen y puedan ganar algo con los productos. Hace falta un campo donde realizar dicho proyecto. Si encontraríamos los medios podemos comprar el terreno para que ellas produzan algunas siembras y criar puercos, cabras…”
-“Buscar materiales para producir jabones para que ellas los pueden vender en los mercadillos”.
Con estas iniciativas intentamos dar respuesta a la situación de penuria en que viven las gentes de esta aldea de Kabuga, que golpea duramente a todos, pero aun más los niños y a las mujeres.

   
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