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La reflexión que hago a continuación nació a partir de un artículo publicado hace algunos meses en las páginas web de la Federación Europea de sacerdotes católicos casados, cuyo autor es Joe Mulroney. Con el debido respeto que el autor se merece, he tomado sus puntos de vista para ampliarlos en nuestro contexto.

1.- Joe, plantea que no queremos un cura que este desvinculado de la comunidad cristiana y del servicio que debe prestar a la misma.
Mario, añade que la vocación al servicio nace en la familia cristiana, miembro de la comunidad, la familia es el componente más importante de la sociedad y por supuesto de la comunidad.

2.- Joe, no queremos que el servidor de la comunidad sea separado de ella para la formación y separado de ella durante seis años para su preparación, porque la maduración como líder de la comunidad se adquiere en ella.
Mario, verdad que la maduración se adquiere en la comunidad, pero necesita el refuerzo del conocimiento específico en un centro de estudios, que complete los conocimientos generales, teológicos y de las sagradas escrituras.
La realidad actual es que los seminarios y casas de formación se encuentran vacíos en algunos lugares, lo cual obliga a las autoridades eclesiástica a planificar nuevas formas de nucleación vocacional y formación.

3.- Joe, señala que la espiritualidad debe estar encarnada en la realidad, no debe ser advenediza, ni valerse del lema: alquile un cura.
Mario, de igual manera la espiritualidad debe nacer en la familia cristiana, manteniendo los valores de la solidaridad, el amor, el respeto, el conocimiento del evangelio, la oración. Recordar que Jesús todos los días se retiraba a meditar.

4.- Joe, no queremos un cura que vea su responsabilidad como un cargo, que se sienta agobiado por ese cargo.
Mario, la responsabilidad de estar al frente de la comunidad, nace del compromiso adquirido por el servicio, del amor al prójimo. La responsabilidad en la comunidad se debe compartir, formando los debidos ministerios, de manera que exista participación de los laicos, y las mujeres. Se debe organizar un consejo pastoral.

5.- Joe dice, no queremos un cura ministro de hacienda
Mario, no sentirse dueño de la comunidad y administrar como hacienda, considerando siervos a sus miembros. No se debe ser un administrador de los sacramentos con tarifas comerciales.

6.-Joe, no queremos expertos en teología y derecho canónico, debe ser experto en el conocimiento de las sagradas escrituras, que prepare las homilías, para hacer accesible la palabra de Dios.
Mario, el servicio a la comunidad nos exige una preparación y capacitación permanente, con preferencia en las sagradas escrituras, la doctrina de la iglesia. Algunos pastores señalan que en una mano debemos tener la biblia y en la otra el periódico, el diario matutino.

7.-Joe, no queremos un cura encargado de gasolinera, cuya tarea es decir misa y administrar sacramentos.
Jesús encargo a los apóstoles el anuncio del reino de Dios y su justicia, la buena nueva, Mc. 16,15 “Id por todo el mundo a predicar la buena noticia a toda la creación”. La fracción del pan fue el culmen del trabajo cotidiano de la comunidad. Los sacramentos fueron instituidos por la iglesia más tarde.

8.- Joe, no queremos un cura célibe. El cura puede ser célibe o no, no debe ser visto como parte del ministerio presbiteral. Psicológicamente esto coloca fuera de una parte de la vida de la comunidad.
Mario, en muchos lugares del mundo católico las comunidades ya aceptan a los sacerdotes casados, ya no es escandalo ver al sacerdote con familia. Para el bien de la comunidad y para una mejor integración el presbítero del futuro debe tener familia, sin menospreciar la opción por el celibato.

9.-Joe, no queremos un cura que no sea representativo de la comunidad
Mario, la representación de la comunidad lo da la misma comunidad, de acuerdo a su compromiso y testimonio, la comunidad tiene su propia organización, y normas establecidas.

10.-Joe, no queremos un cura sumiso/a, un hombre o mujer del si, impenetrable e inflexible bajo una ley y un mandato episcopal.
Mario, en la época de las primeras comunidades cristianas los obispos fueros los más comprometidos, hasta dar la vida por el evangelio, las comunidades nombraban a los obispos, a los mejores servidores.

11.- No queremos un cura sabelotodo. Queremos un cura aprendiz de la vida, capaz de disfrutar con su comunidad, como el padre de familia, en Mt,13, de forma que encuentren cosas nuevas y cosas antiguas en el almacén del reino de Dios.
Mario, la sabiduría aparece del testimonio, del contacto y experiencia de los miembros de la comunidad, del conocimiento de la realidad, de la investigación, de la convivencia con los pobres.

12.- Joe, No queremos un individuo que lleve signos de superioridad y aislamiento. La vestimenta y el estilo de vida deben ser como los de la comunidad.
Mario, el clericalismo ha hecho mucho daño a la comunidad, debemos despojarnos de esa coraza que nos hemos impuesto desde hace siglos y aleja del pueblo

13.- Joe, no queremos un purista de la liturgia, donde las rubricas sean más importantes que el contenido.
Mario, Jesús, los apóstoles celebraban la fracción del pan en las casas de la comunidad, cumplieron su mandato: “hagan esto en memoria mia”

14.- Joe, no queremos un cura cuya visión sea limitada por lo que siempre hemos hecho. Se necesita imaginación, pensamiento fuera de lo cerrado, de forma que con sentido de la historia podamos aprovechar la vida, cambiar realmente la tradición de nuestra comunidad. Se necesita una perspectiva desde la que adentrarnos con audacia en el futuro.
Mario, ante una sociedad trastornada y desviada de los preceptos divinos, el presbítero de hoy tiene que trabajar y luchar por el reino de Dios y su justicia, por la recuperación de los valores, por la renovación de la iglesia y el mundo, como señalo el Papa Juan XXIII.

15.- Joe, no queremos alguien que se ve así mismo/a como otro cristo. Esta arrogancia eleva al cura por encima del pueblo de Dios, del cuerpo de Cristo. El solo preside desde el altar como representante de la comunidad
Mario, Jesús y los apóstoles practicaron la humildad y el servicio a los demás. El presbítero del futuro debe dar ejemplo de lo que predica, ser coherente con las enseñanzas del evangelio.
Considero que estas reflexiones son el inicio de una búsqueda sincera de los caminos nuevos que nos plantea la historia de la iglesia y del cristianismo. Para responder al servicio que las comunidades nos exigen y dar respuesta a la situación actual de la sociedad que debe recibir el mensaje de Jesús.
Espero de vuestras observaciones y aportes para enriquecer este tema de interes

Mario Mullo Sandoval

Quito 25 de Junio 2018

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