VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

josemariacastillo

La revista de pensamiento y cultura, EL CIERVO (Barcelona), acaba de publicar la siguiente recensión de mi último libro. Recojo aquí el contenido de esta información, ya que, quizá, pueda ser de interés para algunos de los que visitan este blog.
LA HUMANIZACIÓN DE DIOS. ENSAYO DE CRISTOLOGÍA, de José Mª Castillo.
Trotta, Madrid, 2009, 382 p., 23 ?
Antes que nada, hay que decir que este libro desborda el estricto campo de los eclesiásticos especialistas. El tema y el estilo ágil hacen incluso desear que lo lleguen a leer cristianos y no cristianos, cuantos tengan interés por el problema religioso en general y por el cristianismo en especial.

Deberían leerlo, sobre todo, los cristianos de toda la vida, los que han sido catequizados con la imagen al fondo de un Jesucristo que José Mª Castillo trata de recuperar con vistas a restaurar el verdadero sentido del movimiento que brotó de Jesús de Nazaret. Se trata de un libro serio. Su autor lo ha escrito con el sentido de la responsabilidad que el tema requiere, pero también con la contagiosa pasión del detalle, y, además, con el legítimo deseo de convencer. Un libro que, sin afán de provocar animadversión ni discusiones estériles en las huestes del tradicionalismo más simplista y mágico, no es descartable, sin embargo, que, aquí y allá, se produzca algún que otro desgarro y escozor.

El título expresa a la perfección el contenido y la finalidad de la obra: el hecho histórico de Jesús, aquel hombre concreto de carne y hueso, representa la inmersión de la Trascendencia divina en el mundo en orden a asumir la condición humana como experiencia propia. El énfasis se pone en el hecho de descender Dios hasta lo humano asumiéndolo para siempre y con todas las consecuencias.

Aunque dicho al revés – la divinización de lo humano – es también verdad, hay que lamentar que esta segunda perspectiva haya desplazado y eclipsado a la primera, de modo que el cristianismo se ha configurado como una religión más obsesa por lo Sagrado, el Templo, la Ortodoxia hasta el punto de fomentar, además de adoración, la satisfacción y el orgullo de estar cerca del Altísimo, Creador de cielos y tierra, Señor de los ejércitos. Se explica, así, que “la doctrina oficial de la Iglesia ha (ya) cargado más la mano en lo divino que en lo humano”.

Sin embargo, lo nuevo, lo escandaloso, es que Dios, a través del judío Jesús se encarna en el hombre común, el que se ponga de relieve que expresa e intencionadamente se busca al hombre corriente, humilde, débil, insignificante. “El Dios que nos revela Jesús no está ligado primordialmente a la religión, sino ante todo a la humanidad, no a lo sagrado, sino a lo profano y a lo laico”. Es importante resaltar que la opción de Dios es hacia la humnaidad común, que nada vale tanto como el hombre en sí.

El hecho histórico de la pertinaz deformación tiene su correspondiente explicación etiológica, por causas bien localizables; pero es una impertinencia injustificable que se haya institucionalizado tanta teología abstracta, que las mismas declaraciones conciliares sean tan metafísicas y que la Iglesia se haya enredado en disquisiciones escolásticas oficializando fórmulas en las que se ha perdido la fuerza espiritual que tuvo el hecho cristiano original, cuyo fundamento, vida y sentido fue, y es, el hombre Jesús de Nazaret.

A pesar de tan lamentables deformaciones, en la forma de presentar el “movimiento de Jesús” (Theissen), con esfuerzos teóricos y prácticos de este libro es posible recuperar la genuina identidad de lo que fue histórica y significativamente el proyecto de Dios llevado a cabe a través de Jesús de Nazaret. Recuperación ésta indispensable para que el cristianismo sea la suprema valoración de lo humano y la continuidad en el tiempo desconcertante que fue la aparición del Gran Revelador de Dios, es decir, Jesús, llamado el Cristo. JUAN RUIZ DÍAZ

“NUNCA PODEMOS HABLAR DE DIOS NI DE JESÚS DAN -POR SUPUESTO QUE SABE- NOS QUIÉN ES DIOS Y CÓMO DIOS” (P. 152

   
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