IMG_2558El pasado 31 de mayo de 2019 decenas de miles de personas participaron en casi todas las ciudades españolas en la manifestación de “La España vaciada”. Redes Cristianas, consciente de la gravedad de este fenómeno, quiere mostrar su complicidad con la siguiente expresión del mundo rural.

La defensa del campesinado es la opción clave para mantener un mundo rural vivo y asegurar la vida de la Tierra y el futuro de la humanidad.
Así sentimos; así pensamos; y por esto luchamos muchos colectivos, grupos y personas que estamos en el medio rural o a caballo entre el medio rural y el medio urbano. Muchas de las personas y colectivos que trabajamos a pie de calle y en la realidad rural, creemos que hoy es imprescindible tener claro cuando se afronta con hondura el futuro de los pequeños pueblos; la despoblación y el envejecimiento, que sin campesinado no hay futuro para el medio rural, y, por lo tanto esta España vaciada no tiene otra salida.

En estos momentos en que el discurso de la despoblación rural y de la España vaciada corre el riesgo de quedarse en la superficie, sin tocar fondo, muchas personas estamos plenamente convencidas de que la opción por el campesinado (entendido no solo como una manera de producir apegada a la tierra, sino también y sobre todo como una manera de ser y de vivir en armonía con la naturaleza y en sintonía con la comunidad) es el único camino para ese cambio de rumbo radical que necesita nuestro mundo.

Campesinos y campesinas, militantes comprometidos, y tal como nos recuerda muchas veces Jeromo Aguado, “estamos convencidos y convencidas de que la sociedad campesina no es una reliquia del pasado, como nos quieren hacer ver los gurús del capitalismo salvaje que nos ha llevado a la depredación de los recursos de la Tierra y a la destrucción de las formas de vida comunitarias, sino una auténtica propuesta de futuro; de tal manera que ahí se encuentran las claves para abordar y reconstruir el futuro de la humanidad”.

Algunas propuestas que estamos haciendo nuestras
En primer lugar, las comunidades campesinas han permitido poder vivir a millones de personas, asegurando sus necesidades básicas de comida, cobijo y afecto. Por el contrario el modelo agroalimentario dominante en los países opulentos genera dependencia de las grandes multinacionales, acaba con la vida de los pueblos, privatiza los recursos naturales y destruye el medio ambiente. Esta ha sido la realidad de las consecuencias de la PAC, en el campo de los pueblos rurales españoles.

En segundo lugar, el modelo campesino incide en corregir los desequilibrios demográficos entre territorios y entre campo y ciudad principalmente, propiciando otra lógica en la que tienen cabida el decrecimiento, la producción sustentable, la economía solidaria.

En tercer lugar, la cultura y la vía campesina son cruciales para abordar tres de los más graves problemas que la humanidad tiene ante sí: la crisis alimentaria, pues hemos perdido la soberanía alimentaria y el derecho a la alimentación en un mundo donde la comida se ha convertido en una mercancía; la crisis climática, reconduciendo el modelo sin salida orientado al productivismo y al consumo irracional, y la crisis energética, pues solo la agricultura campesina asegura un saldo energético positivo capaz de contrarrestar la presión sobre los recursos energéticos generados en la Tierra durante millones de años.

Estas reflexiones son referencia imprescindible para la elaboración de propuestas frente a la despoblación, tanto del mundo rural como de la población, sobre todo más empobrecida, y que malviven en los barrios del medio urbano.

Algunas apuestas que estamos trabajando
Estamos apostando por nuevas relaciones medio rural-medio urbano. Redes, tierras abandonadas…
Estamos apostando por la incorporación de las personas empobrecidas o en riesgo de exclusión social al medio rural. Trabajo de la tierra, transformación de sus productos, nuevas relaciones entre productoras y consumidoras…
Estamos apostando por respuestas comunitarias para asegurar que es posible ir consiguiendo y viviendo lo que queremos y creemos.
Estamos apostando por seguir poniendo en valor la sabiduría de las personas mayores, la cultura de la solidaridad y del Bien Común.
Estamos apostando por la permanencia digna de las personas mayores en su pueblo; con cuidados comunitarios, servicios de proximidad…
Estamos apostando por nuevas alternativas laborales que den respuesta a las necesidades de las personas mayores, mujeres o jóvenes.
Creemos en el trabajo, no tanto en el empleo, como herramienta para crecer en las relaciones sociales.
Estamos creando conciencia desde nuestros colectivos de que las Rentas Básicas de las Personas Iguales tienen que ser una herramienta imprescindible para la lucha frente a la “España vaciada”.
Sólo haciendo, pensando y organizándonos así hay propuesta de futuro.