VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

UcraniaNo es suficiente condenar la guerra en Ucrania. No es suficiente denunciar a EE.UU.-Europa-OTAN que “lanzan la piedra y retiran la mano”. No es suficiente denunciar la invasión rusa por la megalomanía de su presidente. No es suficiente denunciar nuestra complicidad con un sistema capitalista que busca reorganizarse contra la dignidad y la soberanía de los pueblos. Se trata, por una parte, de resistir de manera organizada y alternativa al sistema capitalista que nos está destruyendo en Ecuador mediante el gobierno actual -esa es nuestra guerra- y, por otra, frente a la guerra en Ucrania, actuar individual y colectivamente apoyando a quienes, principalmente en Ucrania y Rusia, denuncian y resisten la guerra

Ninguna guerra es justa ni se justifica. Hay guerras porque somos incapaz de construir, promover y defender la paz. Dejamos que otros actúen y deciden por nosotros. No actuamos por la paz cuando vivimos en el individualismo, dejando que otros decidan en nuestro nombre. No actuamos por la paz cuando vivimos sin organizaciones de vecindad, de profesión, de cultura, de fe, de opción política… porque, así, dejamos de trabajar por el bien común, por la construcción de una patria justa y fraterna, y de un mundo más humano.

Los actuales conquistadores norteamericanos y europeos han perdido la hegemonía mundial en la economía, el armamento y la finanza, y la quieren recuperar militarmente. Por eso armaron la guerra en Ucrania, par debilitar Rusia y China, fortalecer los gobiernos capitalistas de Europa y rearmar los países de la OTAN que abarca a mayoría de los países de la Unión Europea. De esta manera las terribles destrucciones en Ucrania, las fuertes sanciones a Rusia y sus consecuencias negativas tanto en Europa como en los demás continentes, favorecerán las grandes multinacionales del armamento, la industria, el comercio y las finanzas, que son mayoritariamente norteamericanas… El circulo se ha cerrado positivamente para EE.UU…: Quien actualmente gana la guerra es EE.UU. La cuestión es de saber hasta cuándo.

El presidente ruso tiene, lastimosamente, la misma ideología que Joe Biden de EE.UU.: Ser primero mediante el uso de las armas. Ese fue el gran error de Putín: No emprender otra alternativa que la guerra, creyendo que su primer puesto mundial en armamento sofisticado le abriera fácilmente el camino de la victoria sobre Ucrania: Tres semanas de guerra demuestran su fracaso… Cayó en la trampa de EE.UU.-Europa-OTAN. No fue capaz de crear un camino de desarrollo y de humanismo que no pase por la fuerza de las armas y del capitalismo. ¿Por qué no apoyó el camino de la unión de los pueblos tanto de Rusia como de Europa y su capacidad de crear una alternativa política que salvaguarde el bien vivir y convivir como también el cuidado de la casa común? Definitivamente, Rusia con esta clase de presidente no es un faro para los países colonizados por el sistema capitalista.

China es más diplomática en su búsqueda de hegemonía mundial: Busca convencer más que vencer. Por eso no emprende guerras ni “operaciones militares humanitarias”. Al entrar en el tercer milenio ha logrado ser la primera potencia económica del planeta. El viernes pasado 11 de marzo, en Malasia (Oceanía) entró en vigor el mayor pacto de libre comercio del mundo: la “Asociación Económica Integral Regional”. Está formada por 15 países de Asia-Pacífico que abarcan el 30 % de la economía global y el 30 % de la población mundial, llegando a alrededor de 2.200 millones de consumidores. 

Además, está la “Unión de los BRICS” conformada por los siguientes países: Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica. Difícilmente EE.UU., y peor Europa por su dependencia con EE.UU., podrán liderar el comercio mundial. Las sanciones de EE.UU.-Europa a Rusia van a desplazar todavía más el dólar como moneda internacional. La Asociación Económica Asia-Pacífico va a utilizar el dólar ni los países del BRICS, a corto plazo

¿Qué pasa con América Latina? Como pueblos comenzamos a salir del dominio norteamericano, pero la lucha no ha terminado: el ‘león’ está herido, tal vez agoniza lentamente, pero no está muerto. ¿Cómo salir de las garras o de “las llamas” norteamericanas sin caer en “las brasas” chinas o rusas? Es el desafío actual. Las resistencias ucranianas y rusas del interior de Rusia nos abren un camino alternativo. Dicen no a la guerra, no a la sumisión de EE.UU.-Europa, no a una patria rusa imperialista. Definitivamente, si la guerra no es el camino, la solidaridad de los pueblos, sí lo es.

De un lado hay que fortalecer la solidaridad con estas resistencias ucranianas y rusas, conociéndolas -internet es el gran facilitador para esto- y apoyándolas, porque “quien quiere, lo logra” y “quién busca, encuentra”. De otro lado, tenemos que construir la solidaridad organizada entre nosotros para crear una consciencia clara y un compromiso decidido. “Primero, lo primero”, dicen los Alcohólicos anónimos: ¿Estamos conscientes y seguros que no es posible reformar el sistema capitalista, educarlo, atenuarlo, limarlo, domesticarlo, humanizarlo? Luego, ¿estamos decididos a tomar poco a poco los medios necesarios para trabajar a su sustitución? Resistiendo y combatiéndolo hacemos crecer entre nosotros los valores y las estructuras del Bien Vivir y Convivir. Nuestra supervivencia como la de la humanidad dependen de la destrucción del capitalismo.

Estas luchas han comenzado por todo el planeta: En su diversidad está su semejanza, su unidad y su fuerza invencible. Las luchas son diferentes, pero nos une la misma vocación por la libertad y la justicia. Aquel que no lucha no es más que un muerto en vida. Dicen los zapatistas de México: “¡No nos rendimos, no estamos a la venta y no claudicamos!” ¿Su claridad y su compromiso no nos dan gana de seguirlos? Es la hora de las resistencias: “¡Indígnense! ¡Despertemos! ¡Adelante, todas y todos los que tenemos ‘hambre y sed de justicia!” ¡Si nos damos la mano entre todas y todos, nadie podrá agarrar armas!

   
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