VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Vivimos en un mundo en el que las personas somos vigiladas por la tecnología, gestionadas por tecnócratas, alimentadas con un sinfín de productos y convertidas en dóciles trabajadoras. Vivimos en una Andalucía que se sigue votando a ladrones que nos están robando la sanidad, las pensiones, la educación, la tierra… Y tenemos un referente en Albania, ha surgido un movimiento que critica el aumento de precios y se enfrenta al orden político existente.

Se puede romper el monopolio de la derecha reaccionaria impulsando la resistencia.

Durante los últimos treinta años, Albania ha sido objeto de experimentos de mercado brutales que han destrozado las instituciones públicas. Pocos días después de la
ofensiva rusa en Ucrania, se propagó la idea de que la crisis afectaría drásticamente al poder adquisitivo de las categorías más vulnerables de la sociedad; pero no se
han quedado con los brazos cruzados, están organizando los grupos más marginalizados, creando consciencia política entre ellos y movilizando para crear un país libre
de la corrupción generalizada que actualmente contamina la política, la sociedad y el medio ambiente.

Los recientes aumentos de precios afectan gravemente a gran parte de la población de Albania, sobre todo porque las condiciones de vida de la mayoría de la gente ya eran
difíciles. Por otro lado, unas pocas personas ricas han acumulado una enorme riqueza. Luchando contra esta embestida neoliberal, en abril de este año surgió un
movimiento, Organización Política, un grupo de izquierda formado por estudiantes, docentes y gente de clase trabajadora que critica el aumento de precios y se
enfrenta al orden político existente.

El miércoles 9 de marzo, a raíz de un llamamiento a través de las redes sociales, hubo una concentración ante la sede del primer ministro en Tirana, la capital de Albania,
para protestar por el aumento inaceptable de los precios.
Al día siguiente se produjeron nuevas manifestaciones en Tirana y otras ciudades de Albania, con más gente en las plazas y más detenciones. En una semana se contabiliza-
ron 300 personas jóvenes detenidas en varias ciudades del país. La movilización culminó en los días siguientes, con más de 20.000 manifestantes en las calles. Ahora ya es costumbre organizar una gran manifestación con regularidad para seguir exigiendo medidas frente a la crisis.

Esta ola de protestas recientes es un ladrillo más en la pared de la resistencia social. Tratan de exponer en lo posible la incapacidad del gobierno para intervenir en el mercado y fomentar la movilización social con el fin de asegurar unas condiciones de vida dignas a la población.

Una de las consignas más llamativas es “¡Que paguen los oligarcas, no el pueblo!”, que refleja que la gente es consciente de la contradicción social entre ricos y pobres.
Otra consigna es “Saldremos a la calle por cientos, por miles, si no caen los precios, caerá el gobierno”

Un informe del Banco Mundial sobre Albania decía que 900.000 albanesas y albaneses viven con menos de cinco dólares al día. En un país de unos 2,8 millones de
habitantes vemos que más del 40 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza oficial (6 dólares al día). El salario mínimo es de 30.000 leks (unos 247 euros) y el salario medio ronda los 50.000 leks (unos 411 euros).

Un cálculo reciente de los gastos básicos muestra que ninguno de esos importes basta para vivir con dignidad, la mayoría de la población albanesa se halla a un paso de
una catástrofe sanitaria, económica y social.
Pensamos que este gobierno no tiene la voluntad ni la capacidad para quitar dinero a los ricos e iniciar un proceso de redistribución de la riqueza, aligerando la
carga económica que pesa sobre las espaldas de la clase trabajadora. Pensamos que la asociación con los oligarcas, establecida por este gobierno, es señal de que
necesitamos una nueva alternativa sociopolítica, no solo para hacer frente a la crisis, sino para construir finalmente un Estado más democrático y social, basado en los derechos y las demandas de la gente trabajadora, las y los estudiantes y los sectores más oprimidos.

Sólo a través de una solidaridad mundial efectiva podemos redactar un nuevo contrato social transnacional que haga realidad los Derechos Humanos básicos como la
atención sanitaria y la educación universal, que haga realidad la justicia fiscal internacional, que allane el camino para un ingreso básico universal.
————–
EN POCAS PALABRAS

¡SÍ SE PUEDE!

15-M RONDA JUNIO 2022 No 47

   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha