VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Otra Iglesia es posible

Hemos venido reflexionando acerca del Ecumenismo, y la participación del grupo ha ido “in crescendo”, lo que indica que hay una genuino interés en que se conozca más sobre el tema tanto en las comunidades que participamos, como en las iglesias y también en la religión en las que profesamos nuestra fe.

En los años en que ha ido creciendo esta toma de conciencia ecuménica de “ser uno” (unidad en la diversidad), se dan varios planos de acción que están íntimamente entrelazados, pero que muchas veces se queda solo en el intento, que al romperse uno de los eslabones de esta cadena, se desvirtúa su esencia.

El primer componente básico es el dialogo fraterno. Este es el acercamiento indispensable. Cuando digo dialogo fraterno, es el sentarse y compartir entre iguales, escuchando con empatía a la otra parte. Es decir, poniéndose en los zapatos del otro/a. Muchas veces éste dialogo, no es un dialogo, sino monólogos religiosos, donde una religión o religiones, se cree poseedora de toda la verdad, y las otras, sólo tienen una parte, o son solo un reflejo de ésta.

Se da entonces la tarea de que todas converjan en el “dialogo propuesto” de manera que estas se unan a la “verdadera”, desvirtuando y desvalorizando a la otra parte. Eso se da mucho entre las sectas, pero también se ha dado el caso de iglesias con una larga tradición donde nada se revisa, no hay cambios en los puntos de vista y el “dialogo” es solo una convención social y religiosa desprovisto de toda relevancia. Para que el dialogo sea fructífero en el caso nuestro como cristianos, necesariamente habrá que pasar por Jesús, y escuchar como él escuchó en los relatos del Evangelio, y nos escucha a nosotros ahora. El punto principal de dialogo es la revelación de Dios, siendo la Escritura y su estudio serio y contextual, la herramienta o punto referencial

Una vez que damos por sentado que el dialogo es genuino sin otro interés que el de compartir, aprender y crecer con el otro/a, se llega a una segunda esfera (no tengo la palabra para definirla, ya que no lo quiero limitar, ni que se vea como algo más elevado). Esto es la oración. La oración es el recurso más importante que Dios ha puesto en la mano de los seres humanos.

Jesús enseñó a orar a sus discípulos, y cuando le preguntaron como debían orar, les dio la oración por excelencia: el Padre Nuestro.

El Padre nuestro, recoge toda la rica herencia del Antiguo y el Nuevo Testamento, y como decía Dietrich Bonhoeffer, “es un resumen concentrado del salterio”, y de su proyecto salvifico, que nos pone en sintonía con Dios y con su Misión (Missio Dei), ya que no solamente oramos a Dios, sino oramos con Dios a través de su Palabra. También no oramos solos, sino que nos unimos a la totalidad del Pueblo de Dios. En este sentido, tenemos la rica herencia que nos legado la oración litúrgica en la liturgia de las horas al usar el salterio.

Es el momento en que dejamos nuestros trabajos y de orar individualmente para orar como comunidad, orando no sólo enla Iglesia, sino con la Iglesia, para usar la expresión de nuestros hermanos benedictinos. En este sentido para que haya oración, debe existir el dialogo fraternal , y si la Iglesia Cristiana no está unida, para comenzar (entiéndase la Iglesia universal compuesta por los discípulos de Jesús, que es católica y apostólica, no una estructura) ,¿Cómo vamos a entonces hablar de dialogo interreligioso con las otras religiones principales monoteístas, como lo es el Islam y el judaísmo? ¿Qué de las demás, donde cada vez hay menos puntos convergentes? , como alguien con quien compartía me apuntó con toda precisión: “primero tenemos que arreglar la casa”.

Las iglesias cristianas realizan todos los años, La Semana de La Oración de La Unidad de Todos Los Cristianos. Esto es un buen inicio y encuentro, a lo que se sigue y continúa el resto del año litúrgico, llevando este espíritu en cada iglesia y en cada comunidad.

El tercer aspecto de la Espiritualidad Ecuménica, es el trabajo ecuménico que se da a través de proyectos de servicio comunitario. Estos deben estar caracterizados y modelados por un profundo sentimiento de agradecimiento a Dios, y de compartir integralmente lo que de Dios hemos recibido. “Dad de gracias, lo que de gracia recibisteis” dice la Escritura.

Se da en la visión conjunta, en la que cada una de las iglesias, da lo mejor de si en recursos humanos y físicos ejerciendo una espiritualidad diacónica, modelada por Aquel, “que vino no para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate de muchos”

Este servicio lleva el sentido inicial de ayudar y asistir a las personas y comunidades en su precariedad para que puedan salir de ella. Es justicia que se hace con el pobre, el excluido, con el desvalido, que tiene rostro de niño, de mujer, de extranjero inmigrante, de refugiados, que sufren la violencia de los que ejercen el poder y control de este mundo injusto…

Este servicio no se queda aquí, sino que capacita y crea las condiciones para que estos/as excluidos sean multiplicadores y agentes de transformación, de manera que estos sean sustentables en el tiempo y auto propagados a las comunidades circunvecinas. Si esto no se da, se desvirtúa el proyecto y trabajo, quedando condenado a ser solo asistencialismo (dependencia), y perderse así el esfuerzo en el tiempo. Dice un pensamiento oriental :”No le des solamente el pescado, ya que volverá a tener hambre. Enséñalo a pescar”.

Aquí la capacitación juega un papel importante, ya que ésta servirá para formar personas que asumen posturas críticas llamando a la conscientización (“cambien de manera de pensar, para que así cambie su manera de vivir” Rom 12,2) y la movilización (acción que lleva al cambio) .

Dialogar- orar – trabajar- capacitar- transformar. Muchas veces la cadena de los esfuerzos, se queda solo en los dos y quizás el tercero de estos eslabones. Este podría ser un buen comienzo, pero no es suficiente y puede hasta ser peligroso, ideológico y alienante. Para ser la fuerza dinamizadora que va a transformar personas y estructuras, para construir un mundo más humano y más justo, es necesario que se de esta cadena de manera integral. Este juntar esfuerzos, encomendarlos a Dios y ponerlos por obra, (“Ora et labora”), llevará a la transformación de la persona primeramente y de su entorno esencial vital inmediato.

En una sociedad donde todo se mueve por intereses (personales, económicos, políticos, ideológicos, religiosos…), donde se descuida la dimensión espiritual, social y política de la fe, estamos llamados a ser uno, modelados a trabajar por Jesús y su Reino, donde los valores que él trae, como lo es la justicia, el amor ,la verdad, la solidaridad con los pobres y los que sufren, sean los que en su gracia nos muevan para transformar al mundo.

Si, un mundo más humano es posible… “Buscad el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás será añadido”…

Padre nuestro…
Venga a nosotros tu reino…
“Ciertamente el reino de Dios y su justicia vienen a este mundo, pero con esta petición, le pido a Dios que me incluya a mi. Que sea usado como su instrumento de su justicia en la construcción de este reino”

( Paráfrasis de la explicación del Padre nuestro Catecismo Menor de Martín Lutero 1525)

Preparado por : Gerardo A Hands C. Noviembre 2006
Mi página web http://gerardohands.spaces.live.com/
Publicados también en mis dos blogs de Ecumenismo
: http://oikoumene.zoomblog.com/

http://www.otraiglesiaesposible.es/espiritualidadyecumenismo

   
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