images1Nuevos caminos para la ecología integral y para la iglesia

Redes Cristianas, ante la gran importancia que tiene la Amazonía para Latinoamérica y para el mundo por su exuberante biodiversidad y como “gran pulmón de la Tierra” … ante la riqueza humana que suponen los múltiples pueblos que habitan esa región, estima positivo para el bien común el Sínodo amazónico ya finalizado.
En la Iglesia Latinoamericana existen cerca del 45% de creyentes en Jesús de Nazaret según el rito católico.

A su vez, en su seno se dan importantes carismas, innovaciones y compromisos específicos que ayudan a la humanización del propio continente y del mundo, tales como las Comunidades de Base, los delegados de la Palabra, la Teología de la Liberación y los cinco encuentros de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM).
En esa línea, y favorecida por la fuerza profética del papa Francisco, se ha celebrado en Roma el Sínodo Amazónico del 6 al 27 de octubre y con la participación de obispos, especialistas y mujeres, principalmente de las Iglesias de esa región. Aún más, en la preparación han colaborado más de 87.000 personas. “La voz de la Amazonía abre nuevos caminos para la Evangelización y el diálogo intercultural”, así como nuevos paradigmas para el “cuidado de la “casa común” (n. 4).
En la Amazonía hay más de 33.600.000 habitantes, de los cuales dos millones y medio son indígenas, y cuenta con más de 130 pueblos aislados o semiaislados. La Amazonía se extiende por nueve naciones: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil, Guayana, Surinam y Guayana Francesa. Declarada una de las siete maravillas del Planeta, la Amazonía contiene el bosque tropical más extenso del mundo en sus más de 7 millones de kilómetros cuadrados. Es una de las ecorregiones en biodiversidad mayores de la Tierra, pero desgraciadamente la desforestación alcanza ya el 17% provocando la desaparición de especies.
El documento final da a conocer una realidad dramática tanto humana como ecológica que sufren las poblaciones humildes de la región. Gente desalmada, con la complicidad de gobiernos conservadores, han convertido La Amazonía en “lugar de dolor y violencia contra la naturaleza y los seres humanos” (n.10). Los agentes sinodales dan a conocer una “crisis socio-ambiental, donde las empresas madereras, hidroeléctricas, de ferrocarriles, mineras, ganaderas, de monocultivo y otras, son verdaderas depredadoras y contaminadoras del medio ambiente, así como explotadoras y opresoras de las poblaciones indígenas, campesinas, afroamericanas y mestizas. En la Amazonía abundan los narcotraficantes, los grupos armados y grupos delincuenciales, los explotadores sexuales y los tratantes de personas. Asimismo, se permite impunemente el turismo sexual, la venta de órganos y el asesinato de líderes. Todo ello está provocando migraciones internas y externas de las poblaciones más desamparadas.
La Iglesia es consciente de que ha de comprometerse en la defensa de la dignidad y de los derechos de las poblaciones vulnerables. Por otra parte, debe promover el diálogo ecuménico e interreligioso con las confesiones evangélicas, así como con los cultos indígenas, afroamericanos y con las religiones de los pueblos aislados, con la finalidad de lograr el “buen vivir” de los habitantes amazónicos y el respeto a la “casa común”. Frente al extractivismo destructivo de la biodiversidad y de las poblaciones, los agentes de pastoral deben ejercer una radical opción preferencial por los pobres.
Los participantes en el Sínodo consideran fundamental la inculturación del Evangelio de paz, justicia y amor en la gran diversidad cultural de los pueblos amazónicos. Si “la codicia de la tierra está en la raíz de los conflictos que conducen al etnocidio, asesinato y criminalización de los movimientos sociales y de sus dirigentes” (nn. 45-48), la Iglesia debe convertirse en aliada y defensora de las poblaciones vulnerables frente al Estado y las empresas capitalistas, si es que de verdad está dispuesta a promover la salvación/liberación integral y evitar la limpieza étnica. La Iglesia amazónica debe luchar contra el neocolonialismo depredador de Estados desarrollados y sus multinacionales, así como crear toda serie de instituciones para promover la salud, la educación y la cultura de las comunidades amazónicas más vulnerables.
Redes Cristianas, aunque considera positivo que en el Sínodo se haya dado participación a varias mujeres, estima escaso su número y rechaza que no se les haya permitido el voto. Ello demuestra que el patriarcado en la Iglesia está lejos de superarse. Asimismo, es de alabar que los agentes sinodales hayan aprobado el diaconado para la mujer, pero nos apena que todavía no se les permita la ordenación de presbíteras. Por otra parte, el papa Francisco está siendo criticado porque el Sínodo se abre a la ordenación sacerdotal de hombres casados, aunque limitado a ciertos agentes de pastoral de buen testimonio, con el parecer de las comunidades y para las poblaciones alejadas, dada la imposibilidad de participar en la Eucaristía con frecuencia. No obstante, todavía estamos lejos del sacerdocio comunitario y opcional que propone la Iglesia de los pobres.

   
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