Pronunciamiento de solidaridad con nuestro hermano Monseñor Revmo. Dom Herber Ramírez Tafur
Amados hermanos y hermanas del Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos, Ecuador:
Que el Señor Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que son uno, por la unidad del amor, los bendiga con el don de la unidad y que su gracia y paz estén con ustedes. Amén

Considerando:

Que vuestro Vicariato Apostólico goza con cuarenta años de convivencia cristiana en un clima de aceptación, sinceridad, unión, solidaridad que emanan de la presencia del afecto del amor de Dios en vuestra comunidad apostólica.

Que vuestro modelo de Iglesia parte del Amor comprometido en las tareas de mejorar al mundo y sus condiciones de vida, así como en crear convivencia humana verdadera, la unión y la fraternidad, especialmente con los más pobres y oprimidos; los indígenas y los negros y con todos (as) los y las que sufren.

Que el Obispo Carmelita Gonzalo López Marañón trabajó junto a ustedes por los necesitados (as), los y las carentes de salud, de medios económicos y por todos y todas los privados (as) de amor, comprensión y consuelo con el apoyo de nuestro Salvador.

Que antes de ser Papa, Benedicto XVI, persiguió a quienes luchaban por una Iglesia cuya teología y cuya liturgia fueran liberadoras y a todas y todos aquellos que siguiendo el ejemplo de Jesús vivían alejados del dinero y del poder, ídolos de la romanidad.

Que en Roma nunca han aceptado la labor social, verdadera manifestación de la fe y que por ello se han propuesto acabar mediante juicios ideológicos falsos, con el trabajo de las comunidades eclesiales de base,

Que han creado formas de poder humano; congregaciones como los Heraldos del Evangelio, movimientos idolátricos del poder y del dinero.

Que predican olvidando al propio “que los montes y las colinas se abajarán. Todo lo torcido se enderezará y lo escabroso se igualará” así como la creación será liberada en la gloriosa libertad de los hijos e hijas de Dios.

Que quienes dominan al Papa son los ricos de espíritu que trabajan con métodos ocultos de egoísmo para defender los intereses terrenales de la Tradición la familia y la propiedad.

Que el trabajo de las Comunidades de Base, de los agentes de pastoral, de los misioneros, del clero diocesano y del Obispo Gonzalo López Marañón de Vuestra Iglesia se basa en el análisis objetivo de la situación propia del pueblo, esclarecida a la luz inalterable del Evangelio, para así discernir las opciones y compromisos que se deben asumir para realizar las transformaciones sociales urgentes que acaban con la opresión, el hambre y la injusticia.

Que si los Verdaderos Heraldos del Evangelio y los grupos similares de la “derecha” de la Iglesia Romana discernieran desde la totalidad de la Escritura la realidad de los oprimidos(as), comprenderían y vivirían su fe desde el fundamento de las Bienaventuranzas, y tal y como María las encarnarían como camino para construir el Reino de Dios.

Que inspirados (as) en la fe, que exige para ser verdadera el compromiso con el prójimo, particularmente con el pobre (Mt 25,31-46); y animados por el mensaje del Reino de Dios, que ha comenzado ya en este mundo:

Acordamos:

Reconocer vuestro valor, vuestra unión y vuestra organización con sindicatos, agrupaciones, cooperativas y otros movimientos agrarios y sociales,

Felicitarlos por sentirse fortalecidos por la bondad de Cristo que los impulsa a compadecerse, como Él lo hace, con el pueblo hambriento y continúa junto a vosotros con el prodigio de su amor.

Agradecerles que con sus acciones nos recuerdan que amar significa comprometerse en la tarea de mejorar el mundo y sus condiciones de vida; crear la convivencia humana, la unión y la fraternidad y que la caridad humana lleva el nombre de solidaridad.

Por lo tanto unidos en oración con ustedes:

Pedimos a nuestro Dios que nos siga distinguiendo con el amor ilimitado con que nos cuida y protege y que en todos los detalles de la vida podamos distinguir la huella de su amor.

Perdona Señor a quienes han olvidado tu misericordia y la han cambiado por un estado piramidal olvidado de la verticalidad del abrazo de la paz entre hermanos, que Tú, oh Dios, nos diste.

Perdónanos, Señor, a quienes nos hemos hecho egoístas y cómodos, abandonando la tarea de transformar el mundo; no hemos luchado bastante por la justicia y hemos cooperado con el mal que existe en la sociedad.

Te damos gracias, Dios nuestro y Padre de Misericordia y humildad, por la infinita comprensión y paciencia con que nos llamas y esperas, cuando nos alejamos de ti y rompemos con tu humildad.

Amén.

+ + Mons. Higinio Alas Gómez

Presidente

Conferencia Episcopal

Ecuménica Latinoamericana(CONFEEL)

Unidos en Cristo Somos Invencibles.

(Información recibida de la Red Mundial de Comunidades Eclesiales de Base)

   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha