VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Revista UTOPIAS, ESPAÑA, 2017, Nº 101. Reflexiones
Queridos lectores, me gustaría haceros una pregunta: ¿Hay un sometimiento de la Iglesia a los ricos o es realmente la Iglesia una institución rica y poderosa y, en consecuencia, su relación con los ricos y poderosos es de Alianza entre iguales y para mantener su status? Espero que mis reflexiones os ayuden a encontrar la respuesta
Desde los comienzos de la expansión del cristianismo, el tema de la pobreza y la riqueza ha estado siempre presente en la Iglesia. Conforme fue pasando la historia, la Iglesia no sólo se alió muchas veces y de forma progresiva con el poder político y el poder económico, sino que ella misma se constituyó en poder en todas sus formas. En muchos casos, ha dejado atrás el mensaje evangélico de fraternidad universal y ha convertido ese mensaje en una religión que se refuerza apoyándose en el poder.

Pobreza y riqueza: temas controvertidos

Pobreza y riqueza en el cristianismo han sido temas controvertidos desde los inicios de la Iglesia. El nacimiento del cristianismo se dio en un contexto cultural en el que convivió y chocó con la cultura grecorromana y la hebrea. En cuanto a dinero y riquezas, los puntos de vista pre-cristianos eran radicalmente diferentes. Mientras la cultura hebrea valoraba la riqueza material ―se entendía que Dios bendeciría a su pueblo con riquezas si seguía sus mandamientos―, para la cultura clásica y para la cristiana, la riqueza material era indiferente o tenida en poca estima, cuando no objeto de condenación. La motivación de ambas para mantener tales actitudes eran muy diferentes, así como sus implicaciones
El trabajo era considerado innoble por la civilización clásica, basada socioeconómicamente en el modo de producción esclavista.
La concepción judeocristiana del trabajo es la de una obligación impuesta como castigo divino, consecuencia del pecado original y vinculada al mantenimiento de la familia ―a Adán se le dice ganarás el pan con el sudor de tu frente, Génesis 3:16-19―, que recibe una evidente dignificación en las epístolas paulinas.

Consideración social del trabajo manual
En realidad, la consideración social del trabajo manual como algo indigno y deshonroso se mantuvo durante la Edad Media y el Antiguo Régimen, cuya sociedad estaba basada socioeconómicamente en el modo de producción feudal y los estamentos, justificados ideológicamente por el propio clero. Los oficios viles y mecánicos se asimilaban a la condición servil, salvando las actividades intelectuales como artes liberales. Todo ello, sumado a la concepción bíblica del trabajo como castigo impuesto por el pecado original, impedía cualquier posibilidad de considerar lícito el enriquecimiento por el trabajo. La única posibilidad de ser rico “honradamente” era “vivir de las rentas” (de la renta feudal, mecanismo por el que los laboratores contribuyen al mantenimiento de quienes luchan y rezan por todos). La Iglesia está al lado de los ricos y mantiene sus argumentos. Dando la Iglesia la cobertura moral a la riqueza de los ricos, valga la expresión y, en consecuencia, la justificación de la existencia de los “pobres”.

Una institución poderosa
La Iglesia se convirtió en la institución más poderosa, mucho más que cualquier individuo o institución laica, incluyendo a las monarquías y al propio Imperio. En el clero secular, sobre la base de los múltiples pagos a que se obligaba a los feligreses (diezmos, primicias, derechos de estola), se estableció un mecanismo de cobro de rentas por los clérigos (beneficios eclesiásticos) de importancia creciente, según se ascendía en la jerarquía eclesiástica. En cuanto a la acumulación de propiedades (“bienes temporales de la Iglesia”) que se vincularon a las distintas instituciones eclesiásticas, teóricamente para la eternidad, al ser de “manos muertas”, se calcula que en Europa Occidental ascendía a entre el 20% y el 30% de las tierras, la principal forma de riqueza. Desde los siglos VI y VII, el tema de la propiedad y de su cambio de manos en el contexto de las agresiones externas se había tratado en las comunidades monásticas mediante acuerdos tales como el Consensoria Monachorum. En el clero regular, para el siglo XI, los monasterios benedictinos se habían convertido en instituciones opulentas, gracias a las generosas donaciones de nobles y reyes. Los abades de los mayores monasterios ocupaban una posición de gran prestigio social y político en toda Europa.

Como reacción a tal acumulación de poder y riqueza, se suscitaron movimientos de reforma que buscaban la recuperación de una vida monástica más simple y austera, en la que los monjes trabajaran con sus propias manos, en vez de comportarse como señores de siervos. En el siglo XII, se produjo la reforma interna de los benedictinos con el movimiento de los cistercienses. A comienzos del siglo XIII se crearon como órdenes diferenciadas las órdenes mendicantes: dominicos y franciscanos, que profesaban los votos con una insistencia en la pobreza extrema, y mantenían una activa presencia de predicación y servicio a la comunidad, por lo que establecían conventos urbanos, no monasterios rurales. San Francisco veía la pobreza como un elemento clave de la imitación de Cristo, que fue “pobre al nacer, al comer, al vivir en el mundo y desnudo murió en la cruz”. El contraste entre el compromiso visible de los franciscanos con la pobreza y la riqueza y el poder de otras instituciones eclesiásticas, provocaba “preguntas incómodas”.
Un comportamiento mercenario

La corrupción generalizada dentro del clero (querella de las investiduras, simonía) llevó a intentos de reforma, que apuntaban a la cuestión de la relación entre Iglesia y Estado. Se criticaba ácidamente la riqueza de las instituciones eclesiásticas y el comportamiento mercenario del clero, bajo y alto. Pero no se abordó ninguna reforma a esta situación por parte de la Jerarquía; al contrario, el Papado cada vez se fue consolidando en una estructura política y social cada vez más fuerte y poderosa, amén de rica.
Con las revoluciones liberales, la Iglesia perdió la mayor parte de su base económica en los países católicos (desamortización, supresión del diezmo y los señoríos eclesiásticos). En un contexto de descristianización, el clero y la religión (tanto católica como protestante u ortodoxa) pasaron a ser vistos como una clase reaccionaria y una ideología opuesta al progreso social ―recordemos que para Marx, “la religión es el opio del pueblo”―.

La corrupción generalizada dentro del clero (querella de las investiduras, simonía) llevó a intentos de reforma, que apuntaban a la cuestión de la relación entre Iglesia y Estado. Se criticaba ácidamente la riqueza de las instituciones eclesiásticas y el comportamiento mercenario del clero, bajo y alto. Pero no se abordó ninguna reforma a esta situación por parte de la Jerarquía; al contrario, el Papado cada vez se fue consolidando en una estructura política y social cada vez más fuerte y poderosa, amén de rica.

La corrupción generalizada dentro del clero (querella de las investiduras, simonía) llevó a intentos de reforma, que apuntaban a la cuestión de la relación entre Iglesia y Estado. Se criticaba ácidamente la riqueza de las instituciones eclesiásticas y el comportamiento mercenario del clero, bajo y alto. Pero no se abordó ninguna reforma a esta situación por parte de la Jerarquía; al contrario, el Papado cada vez se fue consolidando en una estructura política y social cada vez más fuerte y poderosa, amén de rica.
Con las revoluciones liberales, la Iglesia perdió la mayor parte de su base económica en los países católicos (desamortización, supresión del diezmo y los señoríos eclesiásticos). En un contexto de descristianización, el clero y la religión (tanto católica como protestante u ortodoxa) pasaron a ser vistos como una clase reaccionaria y una ideología opuesta al progreso social ―recordemos que para Marx, “la religión es el opio del pueblo”―.

Rechazo al liberalismo
A lo largo del siglo XIX, desde un inicial rechazo al liberalismo, a la ciencia moderna y a la mayor parte de las innovaciones del mundo contemporáneo, tanto clérigos individuales como la propia postura oficial de la jerarquía eclesiástica, pasaron a afrontar la denominada “cuestión social” desde un nuevo punto de vista (doctrina social de la Iglesia católica, sindicatos católicos, etc.), pero sin entrar en el cuestionamiento de la riqueza de la propia Iglesia y su apoyo al poder económico.
Ya en el siglo XX, el aggiornamento en el contexto del Concilio Vaticano II (curas obreros, curas guerrilleros, teología de la liberación, movimientos cristianos de base, opción preferencial por los pobres), hay un cuestionamiento de las causas que originan la pobreza y el papel de los cristianos en este tema. Mientras que tanto el catolicismo conservador (Opus Dei, Legionarios de Cristo) reforzaba sus vínculos con el mantenimiento del orden social y económico tradicional (tradicionalismo, conservadurismo, autoritarismo, sociedad preindustrial), con la llegada de Juan Pablo II, la crítica de la Iglesia oficial a las causas de la pobreza está ausente: se da pan al pobre pero no se pregunta por qué el pobre no tiene pan, parafraseando a Helder Camara.

Compartiendo reflexiones
Y para finalizar, quiero compartir con vosotros mi reflexión. Desde la oficialización del cristianismo en religión oficial del Imperio, el mensaje del Evangelio deja de ser una propuesta liberadora, un mensaje de fraternidad universal, y pasa a ser una religión con un conjunto de normas y dogmas. Para reforzar la institución eclesial, cada vez se normativiza más y se une a las instituciones de poder político y económico con el fin de mantener su status, creándose una triple alianza que dura hasta nuestro días, y que durará mientras la Iglesia Institución siga en clave de “Religión” y no de “Evangelio”.
Javier Martínez Andrade


ESPAÑA: La religión es un negocio muy rentable. Opacidad y financiación de la Iglesia católica. Informe 2017

LAICISMO.ORG · · 2 ABRIL, 2017

Ya que oculta la inmensa mayoría de sus enormes ingresos y gastos, mientras recibe del estado más de once mil millones de euros anuales, a través de  múltiples subvenciones y jugosas dádivas, de una importante quita del impuesto de la renta, y de suculentas exenciones fiscales, disfrutando, con ello, de un verdadero paraíso fiscal.
1. INTRODUCCIÓN
La Constitución de 1978 señala que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, pero casi cuatro décadas después nos encontramos con que las relaciones del Estado con la Iglesia católica no sólo siguen casi con la misma orientación que durante el franquismo, sino que en el terreno económico se ha producido un incremento considerable a su favor.

El poder económico “real” de la Iglesia católica en España es prácticamente imposible de calcular dada su peculiar organización, la opacidad con la que funciona y su dependencia del Vaticano.
Se puede afirmar que esta gran corporación privada, dotada de innumerables privilegios por parte del Estado, ni ha sufrido la crisis, ni tiene restricciones económicas por parte de las instituciones públicas, es más aumenta sus ingresos gracias a la privatización de los Servicios Públicos que se está produciendo y, además, disfruta de un verdadero paraíso fiscal y cuyas cuentas y patrimonio no son transparentes.

Esta situación es ilegítima e injusta, vulnerando muy gravemente el principio de Igualdad ante la Ley que la Constitución proclama.
Todo esto ocurre con la complicidad y asentimiento de los poderes públicos, que podrían estar cometiendo presuntos delitos políticos.  En la práctica podríamos decir, como señaló en su día Gonzalo Puente Ojea, en España nos encontramos ante un Estado “cripto-confesional católico”.
 El Estado español aporta a la Iglesia católica, a través de subvenciones directas y exención de tributos, una cifra que supera los ONCE MIL MILLONES DE EUROS ANUALES

2- DECLARACIÓN DE LA RENTA
 Los cerca de 250 millones de euros que cada año el Estado ingresa a la Iglesia católica, detrayéndolos del Impuesta de la Renta, con los correspondientes adelantos mensuales a cuenta, van destinados a financiar el culto, el clero y el proselitismo religioso de la Conferencia Episcopal Española y de las diversas Diócesis.
Con la complicidad de los poderes públicos, la Iglesia católica es financiada con recursos de toda la ciudadanía, sea católica o no lo sea. Algo realmente inaudito.
El culto y el clero de cualquier organización religiosa y de las organizaciones a su servicio deberían ser financiadas, exclusivamente y de forma voluntaria, por las personas que son fieles de esa doctrina religiosa

COMPROMISO DE AUTOFINANCIACIÓN
Es importante resaltar que la jerarquía católica, en la firma de los Acuerdos Económicos en enero de 1979, se comprometió a lograr, por sí misma, los recursos suficientes para la atención de sus necesidades, mediante la autofinanciación progresiva.
Han pasado casi cuatro décadas  y la Iglesia Católica NO ha cumplido su compromiso y, por lo tanto,  el Estado no debería de estar obligado a cumplir este Acuerdo. Por mucho que haya habido acuerdos verbales con diferentes Gobiernos.
El pacto no sólo no se ha cumplido, sino que se han ido aumentado las partidas destinadas a la financiación de la Conferencia Episcopal Española, habiéndose incluso incrementado en 2006 por el gobierno del PSOE a cambio prácticamente de nada. En ese año, lejos del compromiso de autofinanciación, se consolidaba a futuro un sistema de financiación permanente por la vía de la declaración de la renta.
Esta situación es la causa de que exijamos al Estado, que los “Acuerdos concordatarios con la Santa Sede de 1979”, al margen de otras consideraciones y cuestiones de presunta inconstitucionalidad,  sean denunciados y anulados,  al igual que la parte todavía vigente del Concordato de 1953.

Como han manifestado numerosos expertos, estos Acuerdos concordatarios, son contrarios a diferentes principios constitucionales, careciendo -en nuestra opinión- del valor de Tratado Internacional, que se le atribuye.

Algunos datos sobre la financiación de la Iglesia católica en España
LA IGLESIA CATÓLICA NO SUFRE LA CRISIS Y DISFRUTA DE UN VERDADERO PARAÍSO FISCAL
El Estado español (central y periférico) aporta a la Iglesia católica, a través de subvenciones directas y exención de tributos una cifra que supera los ONCE MIL millones de euros anuales
Esa cantidad supone más del 1% del Producto Interior Bruto de España
Ello significa que cada persona residente en España, sea católica o no,  le corresponde una “cuota o dádiva” indirecta a la Iglesia católica de unos 240 € al año
La Iglesia católica española es inmensamente rica, NO ha sufrido la crisis y además disfruta de un verdadero paraíso fiscal, al estar libre de pagar impuestos, como el IBI, obras, sociedades, etc. Como consecuencia de varias leyes cruzadas: Leyes de Mecenazgo y de Haciendas locales, más los Acuerdos concordatarios de 1979.

La inmensa mayoría de los bienes que están en su poder (una parte de ellos son bienes urbanos y rústicos usurpados al Estado o a vecinos, como consecuencia de la Ley Hipotecaria, desde 1946, afortunadamente ya modificada desde junio de 2015, aunque sin carácter retroactivo, es decir que lo usurpado se lo ha quedado)
*Resumen aproximado de aportaciones directas  e indirectas del Estado (central y periférico) y valoración por exenciones de impuestos  directos e indirectos a la Iglesia católica y sus organizaciones, asociaciones y fundaciones, contabilizados globalmente en millones de euros:

Documento completo en PDF:  Opacidad y financiación de la Iglesia católica. Informe 2017
Firma por la NO financiación pública de las religiones y por la anulación de los Acuerdos Concordatarios:

Ya han firmado 20605


Brasil: cada hora se inscribe una nueva confesión religiosa desde el año 2010.

FUENTE: DPA // INFO-RIES No. 487
 
 
La expansión de las creencias religiosas se ha convertido en uno de los fenómenos más importantes de Brasil en los últimos años. Según un informe publicado el pasado 26 de marzo, desde 2010 hasta la actualidad se abrió una nueva organización religiosa por hora en el país sudamericano. En total, desde enero de 2010, se registraron 67.951 entidades clasificadas como “organización religiosa o filosófica” ante el organismo competente, un promedio de 25 por día, tal como leemos en una noticia de la agencia DPA.
Según publicó el diario O Globo, la enorme expansión se puede explicar por varios motivos, entre ellos la relativa facilidad burocrática del procedimiento, el crecimiento de la fe pentecostal e incluso la crisis económica que afecta al país y que lleva a las personas a buscar otro tipo de soluciones a sus problemas. Respecto de la facilidad burocrática, además de que el procedimiento de registro es simple, las iglesias, por ley, están exentas del pago de numerosos impuestos.

Entre las nuevas iglesias que surgieron en Brasil, algunos de los nombres que más llaman la atención son Asociación Ministerial de Hombres Valientes, Iglesia Misionaria Las Puertas del Infierno No Prevalecerán e Iglesia Protestante Escatológica. El crecimiento de las organizaciones religiosas en el país trajo consigo, sin embargo, varias polémicas. Una de ellas se relaciona con la inmunidad fiscal de la que gozan las iglesias, lo que, para mucha gente, revela que la apertura de nuevos templos se debe más a motivos económicos que espirituales
.
En el Congreso de Brasil se encuentra en curso un proyecto de ley para acabar con esas exenciones. Al mismo tiempo, de todas formas, también existe otro para extender el beneficio a los inmuebles alquilados por iglesias. Otra de las cuestiones que suscitan debates es la masiva presencia de programas realizados por las iglesias en TV. El caso más representativo es el del canal CNT, que tiene el 90 por ciento de su parrilla vendida a la neopentecostal Iglesia Universal del Reino de Dios. La discusión se refiere aquí a si los programas que producen las iglesias se deben caracterizar como programas o como publicidad, ya que la reglamentación es diferente para cada caso.

 BRASIL: cada hora nace una organización religiosa

NEWSLETTER IHU
IHU, 17 Abril 2017
 
Crescei e multiplicai-vos. A exortação católica foi tomada ao pé da letra pelo mundo evangélico e além. Desde 2010 no país sul-americano a cada hora nasce uma nova organização religiosa. São os dados impressionantes citados na pesquisa realizada pelo jornal O Globo. O fisco brasileiro registrou 67.951 entidades sob a rubrica de “organizações religiosas ou filosóficas”, uma média de 25 por dia. Segundo o relatório, os principais motivos que podem explicar o fenômeno são a facilidade para a abertura de novas igrejas, o fortalecimento do movimento neopentecostal e os efeitos da situação econômica.

A reportagem é de Rafael Marcoccia, publicada por Tierras de América, 11-04-2017. 

O processo para abrir uma organização religiosa ou filosófica no Brasil é simples e rápido. Basta registrar a ata de fundação no cartório, solicitar à Receita Federal o Cadastro Nacional de Pessoa Jurídica (CNPJ) e pedir à prefeitura e ao governo do Estado o alvará de funcionamento e a imunidade tributária. A Constituição Brasileira proíbe a cobrança de imposto de “templos de qualquer culto”, que são isentos do pagamento de impostos sobre propriedade e de renda sobre as doações recebidas. O texto constitucional estabelece ainda a liberdade de culto e, assim, não há a necessidade de apresentar requisitos teológicos ou doutrinários para abrir uma igreja. A facilidade faz com que muitas organizações sequer tenham um lugar, próprio ou alugado, para receber os fiéis, informando o endereço de imóveis residenciais ou de outras empresas como sendo seus.

A reportagem de O Globo ouviu a teóloga Maria Clara Bingemer, que aponta a migração de fieis como um dos motivos que possibilita o surgimento de novas entidades religiosas. A experiência mais comum, segundo a teóloga, é o de integrantes de igrejas que, ao adquirir o domínio da doutrina e das pregações, resolvem abrir sua própria igreja. “Os fiéis dessas igrejas neopentecostais, muitas vezes, são ex-católicos, ex-protestantes, estavam em outras religiões e migraram. Mas não permanecem: elas são lugar de trânsito”.

Dados do Instituto Brasileiro de Planejamento e Tributação (IBPT) citados pelo O Globo mostram que há 21.333 CNPJs ativos de organizações religiosas. O estado campeão, no período de janeiro de 2010 a março desse ano, foi São Paulo, com 17.052.

Suspeitas. O enorme crescimento das organizações religiosas no país despertou muitas suspeitas. A principal é de que muitas dessas associações são de fachada, criadas apenas para adquirir imunidade fiscal, sem ter um caráter religioso de fato. Para contornar o problema, está em tramitação no Congresso brasileiro um projeto de lei para retirar as isenções, sobre a qual não existe concordância de opiniões.

Outra questão que tem suscitado debates é a presença maciça de programas produzidos por igrejas evangélicas nas grades das emissoras de televisão. Sobre o tema, interveio o Ministério Público Federal (MPF), que apura possíveis irregularidades na prática. De acordo com a reportagem, duas hipóteses sustentam as investigações, que acontecem no Rio e em São Paulo: a subconcessão, que é proibida por lei; e o desrespeito ao limite estipulado para a propaganda, hoje em 25%.

O caso mais notável é o canal de televisão CNT, que em sua programação tem cerca de 90% da programação vendida para Igreja Universal do Reino de Deus. O Globo ouviu dois procuradores da República: Pedro Machado, à frente do processo em São Paulo, e Sérgio Suiama, responsável pela investigação no Rio. Machado afirma que a prática configura uma “transferência indireta” da concessão para a Igreja Universal do Reino de Deus. Portanto, “o desvirtuamento de um serviço público concedido pela União”. Suiama acrescenta outro elemento à discussão: a desigualdade no uso do espaço de uma concessão pública. Sustenta que “todos podem pregar na praça, mas na TV, que também é um espaço público, só quem paga pode fazer a pregação”. Só as igrejas mais poderosas e com mais dinheiro podem financiar isso. “Ou autoriza todo mundo a ocupar o espaço”, conclui Suiama, “ou proíbe todo mundo”. De acordo com O Globo, no entanto, o Ministério das Comunicações não vê irregularidade no caso da CNT. Conforme consta nos autos do processo, para o Ministério, as regras para radiodifusão não estabelecem limites para a produção de programas por terceiros, o que, de acordo com esta interpretação, seria o caso, e não uma relação publicitária. Também as emissoras acusadas negam irregularidades, sustentando que são responsáveis pelos conteúdos veiculados e garantem que respeitam os limites máximos determinados por lei para a exibição de publicidade..

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