VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Somos Iglesia de Andalucía

Somos Iglesia1.jpgCuarta conferencia de la Semana Andaluza de Teología
1.- Desde la Iglesia Institución En el título de la comunicación ya empieza el problema, pero al mismo tiempo se vislumbra una posible solución.
Decir “Una Iglesia” presupone que hay otras y esta afirmación quiere decir un avance en la visión de “La Iglesia”. Esto no es negativo. Vamos teniendo conciencia que la sociedad va comprendiendo la realidad de un pluralismo religioso que antes no aceptaba y siempre se proclamaba como “La Iglesia”. La verdadera. La depositaria de la única verdad. La Madre y Maestra.

Si no nos cerramos, y reconocemos como iglesias a las otras tradiciones religiosas como “Los protestantes”, los evangélicos, los luteranos, ya vamos deslindando la fe del poder. Y esto es positivo.

Si participamos en espacios de diálogo endénico e interreligioso, vamos aprendiendo a ampliar nuestros horizontes y el diálogo nos enseña a comprender que esta palabra Iglesia, fue secuestrada por el grupo que tenía su centro religioso en Roma.
Ahora gracias a estos contactos e*****énicos tenemos la suerte de ir descubriendo que la fe en Jesús existe en muchos grupos que por cuestiones políticas se vieron excluidos de la ortodoxia católica-romana. Cierto que se quebró la uniformidad religiosa, pero han continuado muchos de ellos, fieles al evangelio.

A la intemperie

Si tenemos en cuenta la otra palabra del título de la charla nos encontramos con Intemperie y consultando el diccionario, éste la define como: Inclemencia y también como destemplanza.
No me servían esos conceptos, porque entendí, al recibir la petición de mi participación, que se trataba de que esta Institución religiosa estaba desprotegida. Vulnerable, agrietada…
Entonces he querido visualizar el Vaticano y varios templos conocidos y me he preguntado: Así a simple vis-ta, una Institución que posee esta riqueza se puede decir que es vulnerable y que está a la intemperie? Vulne-rable, agrietada, desprotegida?

Si nos fijamos en las estructuras que sostienen este poder nos encontramos con una organización Jerarquiza-da y principesca.
Entonces te preguntas: De qué Iglesia estamos hablando, cual es el imaginario que tiene la mayor parte de la población cuando nombras esta palabra:
– ¿Riquezas?: Los tesoros de las Catedrales
– ¿Creencias acerca de la divinidad?
– ¿Las normas morales?
– ¿Las prácticas que hay que cumplir con obligación de conciencia?
– ¿Los templos llenos de mujeres y que son las que hacen posible la catequesis y la acción caritativa, pero sutilmente marginadas por la Institución?

Si cogemos el evangelio como referente para analizar esta estructura, realmente vemos que está a la intempe-rie, con respecto a las enseñanzas y al testimonio que nos dio Jesús y que hoy podemos estudiar y compro-bar, analizando la realidad de esta Institución Iglesia que no se aguanta por ninguna parte, y está intentando no ceder a las contradicciones que se han ido enquistando en su estructura a lo largo de los años, contagián-dose de matices culturales que han impregnado sus leyes, creando una religión que en XX siglos, porque el primero es el vivido por Jesús, se ha transformado y crecido, pero no tiene nada o muy poco que ver con lo que el único Maestro nos enseño.

Por esto, en este sentido, esta Institución está a la intemperie porqué:
¿Qué dijo Jesús a la Samaritana cuando le preguntó donde se tenia que adorar a Dios?
“Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben ado-rar en espíritu y verdad.» Jn 4,23

¿Que contestó Jesús a la petición de la Madre de los hijos del Zebedeo según Mt 20 cuando le propuso una estructura de poder?
“No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servi-dor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.» Mt 20,28

Jesús contesta esta vez a los propios parientes, ya no es la preocupación de la madre sino el deseo de los hijos. Mc 10,35-45,
“Se acercan a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: «Maestro, queremos nos concedas lo que te pidamos.» Él les dijo: «¿Qué queréis que os conceda?» Ellos le respondieron: «Concédenos que nos sen-temos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» Jesús les dijo: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?» Ellos le dijeron: «Sí, podemos.» Jesús les dijo: «La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautiza-dos con el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado.»

Mal principio. No entendían la vida de Jesús, ni sus ejemplos.
¿Qué recriminó a los fariseos de su tiempo?
«Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar ‘Rabbí’, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie `Padre’ vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar ‘Instructores’, porque uno solo es vuestro Instructor: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado. Mt 23,8-12
Según estos textos, parece que la única que entendió a Jesús fue la Samaritana, porque sus parientes desea-ban enchufe y propiciaban ya una jerarquización y las leyes de los fariseos fueron también cuestionadas por Jesús.

2.- Desde los grupos creyentes críticos a la Iglesia Oficial

A medida que iba encontrando citas que me juzgaban la Iglesia Institución de la que hemos recibido la fe, el corazón se me encogía de tanta contradicción. No podía resistir tanta tensión y pensé que por ahí no iba bien, aunque acepto que la realidad es muy dura, pero mi vida de fe, aunque también se alimenta en esta Iglesia, ha comprendido que hay en ella muchas personas, mujeres y hombres, que no queremos distorsionar el evange-lio citándolo descontextualizado.

No quiero cerrar los ojos a la realidad, pero otra Iglesia es posible, y gracias a la posibilidad de comunica-ción, hemos vivido y/o, tenemos conocimiento de otra parte de Iglesia que quizá algunos creen que son estos los que viven a la intemperie, pero que para mi son aquel resto de Javhé, que siendo críticos con la Iglesia Je-rarquizada hacen posible que haya fe en la tierra.
Después del Vaticano II, las puertas y ventanas de la Iglesia se abrieron y el Espíritu abrió nuestros ojos i orientó nuestra mirada hacia los pobres, y de esta realidad, no solo viendo, sino viviendo con ellos y ellas comprendimos que podíamos releer la Biblia con un nuevo enfoque y nació la Teología de la Liberación.

Son bienaventurados/as los y las pobres. Si de estos pobres sabemos hoy que el 70% es femenino, no es ex-traño que las mujeres hayamos parido la Teología Feminista y leyendo la parábola de Lc. 15, 9 que nos dice:
“O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuida-dosamente hasta que la encuentra? 9 Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas y les dice: `Ale-graos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.’”

Y las mujeres sacamos fuerza y alegría de nuestro trabajo sencillo y tantas veces no compartido con los hombres. ¡Qué difícil es superar el Patriarcado en la sociedad, en la Iglesia y en nuestros corazones¡
Si pongo en mis manos el Evangelio y reflexionando sobre mi vida, como encontró sentido en el seguimiento de las enseñanzas de Jesús, se produce una especie de Tsunami espiritual, y se relativizan muchas cosas.
Dejadme repetir algo del diálogo de Jesús a la extranjera samaritana:

Jesús le dice: «Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. » Jn 4, 21 • 23-24
La respuesta de Jesús a la Samaritana sitúa donde se vive la realidad divina. Donde las personas nos encon-tramos con la divinidad que hace brotar dentro de nosotros y nosotras, fuentes de agua viva que dan vida a nuestras palabras y anunciarles quien es Jesús. Es entonces que podemos convencer a las gentes del pueblo.

Frente a la Iglesia Vaticana, quizá nos falte un poco de humor para poder hablar con ternura de ella.
En ella, Hemos sufrido, pero también hemos sabido crear espacios donde hombres y mujeres han hecho visi-ble su amor a Jesús.
Sólo a manera de enunciado dejadme recordar:
• Grupos religiosos masculinos que se enfrentaron al poder y riqueza eclesial jerárquica: Monjes, Frailes, Grupos Apostólicos.
• Las féminas somos segundas órdenes, pero desde allí, ¡Cuánta escuela, cuántos hospitales, cuánto trabajo en barrios!

Hoy muchos de estos grupos, todos proféticos en sus inicios, sostienen el poder eclesial muchas veces prepo-tente y aceptan con sumisión ser “su tropa”. Otra contradicción.
Pero ahí está la Iglesia, a la vista de todos y sus jerarcas sin aceptar el cambio social que ha venido sucedién-dose a la largo de los últimos tres siglos. En nuestro análisis, desde los pobres y la marginación, pero funda-mentados en el Evangelio, nos cuestionamos “su poder” y “su religión”.

3.- Qué entendemos por “sin poder”.

Os he hablado de imaginarios y se que al iniciar esta parte de mi propuesta de estudio,
¿verdad que pensamos con una Iglesia Jerárquica y no en la formada por comunidades plurales de fe?
• ¿Sin el Estado Vaticano? Diapo 13
• ¿Sin economías capitalistas? Diapo, 14
• ¿Sin privilegios económicos / políticos / educacionales?
• ¿Con un mínimo de infraestructura capaz de estar sostenida por los creyentes? Diapo 15
Os quiero leer unas palabras de Pedro Casaldáliga cuando fue llamado a Roma por Ratzinger porque se ne-gaba a la visita “ad límina”

Dijo: “Yo había escrito en Nicaragua que era necesario convertirse cada uno, convertir a la Iglesia y conver-tir al mundo. Cuando terminábamos el juicio, yo sugerí: “Vamos a rezar un padrenuestro juntos ahora”. Y Ratzinger, con un poco de ironía maliciosa, me preguntó: “¿Para que se convierta la Iglesia?. Yo contesté: “Sí, también para que se convierta la Iglesia”. Y continúo pensando que todos nosotros nos tenemos que convertir.

Recuerdo ahora lo que dije en aquella ocasión. El Espíritu Santo tiene dos alas: el ala derecha que es más de contemplación, la intimidad y la ortodoxia, y el ala izquierda, que es más de profecía y del compromiso de la liberación. Hay que salvar las dos alas del Espíritu Santo, para que no vuele manco. Porque la Iglesia es más que un papa, y el Reino de Dios, más que la Iglesia.

Frente a los signos de poder, Jesús nos remite a nuestro corazón símbolo de amor, una realidad que sólo se puede explicar por ella misma, porque ¿quién es capaz de definir el amor? Pero sabemos que es la mayor fuerza que mueve a los seres humanos
¿Somos capaces de vivir sin poder?
Intentemos dar un paso más y enfoquemos la siguiente cuestión:

4.- Qué entendemos sin “religión”

• ¿Sin obligaciones en la expresión de la fe? Diapo. 18
• ¿Con capacidad de compartir con otras tradiciones religiosas?
• ¿Sin administraciones que orienten una sola manera de expresión de la fe?
• ¿Que sepamos valorar toda espiritualidad?
• ¿Que al final nos decidamos a ser consecuentes con el mandamiento de Jesús, el amor, como medida de nuestra actuación y vida? Diapo 20

Para ser capaces de vivir así hemos de recordar aquí lo que pasó a Jesús a María Magdalena el día de la Pas-cua. Mt 16,9
“Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con él, que estaban tristes y llorosos. Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron.”

También recordar a las mujeres, porque Magdalena fue seguida de las discípulas que acompañaron a Jesús desde Galilea hasta el calvario.

“El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: «Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Mt 28.5 • 10
Y el mismo Jesús apareciéndoseles después también les dice que no deben temer:

Entonces les dice Jesús: «No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.» Mt 28,10
Los y las creyentes en Jesús de Nazaret, el Galileo, criticamos el poder y las celebraciones ostentosas que tiene nuestra Iglesia Institución, pero no logramos, o nos es muy difícil crear alternativas capaces de vivir otra realidad, que no rompa la Iglesia. sino que se alimente de los nuevos valores de la sociedad y las otras tradiciones religiosas.

Me atrevo a decir que desde abajo necesitamos convencernos que una Iglesia sin poder ya existe pero… no será que deseamos también la aprobación del poder que cuestionamos?
Yo creo que si no existiera ya, esta parte de Iglesia más evangélica, no estaríamos aquí intentando hacer visi-ble que es posible una Iglesia sin poder, sin religión y con un proyecto comunitario de base para nuestra espi-ritualidad o nuestra fe como queramos llamarle.
Vivimos un tiempo privilegiado porque:
Podemos unir sin confundir y distinguir sin separar, aceptando la realidad interreligiosa de nuestra sociedad, que nos hace profundizar y ampliar nuestra realidad de Dios, Alá , Jahvé.
Veamos desde esta perspectiva, qué entendemos por “sin poder” a partir de las palabras del mismo Jesús:

«Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Mt 11, 25
Hay que revertir la historia, como dijo Ellacuría, no sólo la de Occidente sino también la historia de la Igle-sia.

Jon Sobrino, nos recuerda que hay gente que piensa y profundiza en las corrientes subterráneas que mueven la historia. Hablan como queremos creer nosotros y nosotras
Creen en el Dios que se mostró en Jesús y también del que se siente en casa entre hombres y mujeres que lo han adorado y amado desde antes del cristianismo
Por eso, sin miedo, nos atrevemos a buscar y deseamos organizar, no una Iglesia Jerarquizada sino que

5.- ¿Deseamos una Comunidad de comunidades?

Muchas veces nos quieren convencer de que la única manera de poder existir a través de la historia es prote-giendo a nuestra Institución Iglesia bajo una Jerarquía que vela por el bien de todos y todas, pero, seguro que si participamos en comunidades donde el funcionamiento no es jerárquico sino horizontal, nos hemos dado cuenta de que Jesús no se distinguió por el diálogo y la concordia con las autoridades civiles o eclesiásticas de su tiempo. Tampoco pareció tener en alta estima las tradiciones culturales o familiares de la sociedad que le rodeaba. Sin embargo, no podemos negar que es, era, un hombre de paz, un hombre que vino a trabajar por una paz verdadera, justa enraizada en el establecimiento de un nuevo mundo que es denominaba el Reino de Dios y hoy lo anunciamos con la expresión de “Otro mundo es posible”.

También descubrimos que aunque antaño nos preocupaba la conversión de las personas que no pensaban re-ligiosamente como nos enseñaron nuestros ancestros, hoy nos preocupa sobre todo el hambre de las víctimas del sistema que provoca tantos pobres.
Antiguamente el centro de nuestras preocupaciones era el pecado. Hoy nos inquieta sobre todo el sufrimien-to. Efectivamente estamos siendo testigos y actores de un impresionante giro antropológico. Está emergiendo un nuevo tipo de persona, un nuevo modelo tanto para el hombre como la mujer, ésta ya no quiere ser ni monja ni ama de casa . sino agente de transformación de la historia.

El hecho de ir comprendiendo el reto que nos planteó Jesús desde su comunidad de vida, nos anima. Hemos leído que su comunidad, primero no creyó tuvo miedo delante los acontecimientos, que dudaron de su resu-rrección (en principio sólo las mujeres creyeron en su nueva dimensión), pero nos dieron ejemplo de formar entre todos aceptaron que Jesús vivía entre ellos. Una Comunidad que fue organizando comunidades, donde Jesús era el referente.
Hoy ¿qué perfil tendrían que vivir nuestras comunidades para ser la base del Reino que quiso Jesús?

b) Con creatividad celebrativa según su cultura y sus deseos.
c) Un espacio de celebración plural de la fe. Diapo 23
d) Respetuosas con todas las creencias Diapo 24
e) Enamoradas de la vida y la fiesta Diapo 25
f) Comprometida con los/las oprimidos/das. Diapo 26
g) Preocupadas por la formación: Diapo 27
o A nivel de fe
o Con análisis de las realidades sociales y políticas.
¿Con qué objetivos operativos concretos?
Según José Mª Castillo, tendrían que distinguirse por:
• Luchar contra el hambre del mundo
• Abiertas a las personas immigrantes
• No desfallecer en la lucha para transformar la Iglesia de los Jerarcas. Hay que desclericalizar la Iglesia y hacer que la ideología no ocupe más espacio que el Espíritu.
• Ante los nuevos retos, hay que crear nuevas esperanzas
• Mimar y hacer posible nuevos espacios donde se pueda vivir la fe creativa.

Unas palabras de Ellacuría nos pueden iluminar:
“Sólo con todos los pobres, los pobres con espíritu, y los oprimidos/as del mundo, podemos crear y tener ánimos para intentar revertir la historia y la Iglesia.”
Y seamos lúcidos/as, tengamos presente que con el evangelio en la mano, la mente y el corazón, no podemos tener miedo, porque ¿quién está a la intemperie?
Dejadme terminar con las palabras de Pere Casaldáliga:
“L’església és més que un Papa i el Regne de Déu més que l’Església”.
La Iglesia es más que un Papa y el Reino de Dios más que la Iglesia.

   
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