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CERIGUA
El informe Pérdidas y Desperdicio de Alimentos en el Mundo, elaborado por el Instituto Sueco de Alimentos y Biotecnología (SIK) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), reveló que aproximadamente mil millones de toneladas de alimentos son desechadas anualmente.

Un tercio de los alimentos producidos para el consumo de las personas son tirados a la basura, sin embargo al desarrollar políticas públicas específicas, los Estados pueden aprovechar ese potencial alimentario para erradicar los problemas de hambre e inseguridad alimentaria.

Los más grandes retos los presenta la industria del empacado a nivel mundial, por lo que los resultados de la investigación serán presentados en el festival “¡Ahorra Comida!” que se llevará a cabo en Alemania el 16 y el 17 de mayo del presente año y al que asistirán empresarios de ese sector.

La comida que desperdician los ocho países más ricos en el mundo, 222 millones de toneladas, podría ayudar a alimentar a la población en precariedad en África Subsahariana, zona que requiere de aproximadamente 230 millones de toneladas de alimentos para enfrentar con éxito sus problemas de hambre.

La cantidad de alimentos que se pierde es similar a la producción mundial de cereales; las frutas, las hortalizas, las raíces y los tubérculos, son los alimentos con la tasa más alta de desaprovechamiento, destaca la publicación.

El informe distingue entre perdidas de alimentos y desperdicio; las pérdidas – pueden darse en la fase de producción, recolección, post-cosecha o procesado, que son más elevadas en los países en desarrollo, debido a la precariedad de las infraestructuras, el bajo nivel tecnológico y la falta de inversiones en los sistemas de producción alimentaria.

El desperdicio de alimentos es un problema mayor en los países industrializados, en la mayoría de los casos provocado tanto por los minoristas como por los consumidores, que arrojan alimentos perfectamente comestibles a la basura.

El detalle durante la venta es otro tema preocupante para la FAO, ya que se desperdician grandes cantidades de alimentos debido a las normas de calidad que dan excesiva importancia a la apariencia; las encuestas indican que los consumidores están dispuestos a comprar productos que no cumplan las exigencias de apariencia siempre que sean inocuos y tengan buen sabor.

Cambios en la actitud de las y los consumidores

Las transnacionales y los grandes supermercados animan a comprar con frecuencia productos que no son necesarios; las promociones del tipo “Pague 2 y lleve 3”, como las que implementa Walmart, induce a la bastedad y al desperdicio en los hogares.

Los consumidores no consiguen planificar de forma adecuada sus compras de alimentos, ello significa que a menudo se deshacen de alimentos antes de la fecha de caducidad, la cual es marcada por las empresas antes de lo previsto.

La educación en las escuelas y la adopción de políticas públicas son posibles puntos de partida para cambiar la actitud de las y los consumidores, quienes deberían aprender que tirar los alimentos innecesariamente es algo inaceptable, enfatiza la publicación.

También habría que concienciarles sobre la disponibilidad limitada de recursos naturales, ya que resulta más eficaz reducir las pérdidas de alimentos que incrementar la producción para alimentar a la creciente población mundial, concluye el informe elaborado por SIK y la FAO

   
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