VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

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PREGON PASCUAL
El Señor esté con vosotros…
Levantemos el corazón…
Demos gracias al Señor nuestro Dios…
Sí, es justo y necesario reconocer hoyque el Espíritu de Dios ha resucitado a Jesús de Nazaret.
Este cirio que preside y estas velas encendidas,
simbolizan la Vida resucitada de Jesús de Nazaret,
y nuestras vidas bautizadas en el fuego de su Espíritu.

Jesús se sentía habitado por un Amor infinito:

oía su voz llamándole:

“Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco” (Mc 1,11);

este Amor le enamoró y le iluminó la vida;

este Amor le hizo desear comida y vida buena para todos;

este Amor le llevó a ser médico para que todos tuvieran salud;

este Amor le convenció de que todos somos hijos del mismo Padre.

Este Amor le llamó a formar una comunidad:

les enseñó la misma oración que él rezaba:

“Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,

danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal” (Mt 6, 9-13; Lc 11,2-4).

Jesús experimentó la fragilidad y el egoísmo de la vida:

desde la experiencia del Amor del Padre,

nos ofreció su alternativa: el reinado del Amor;

este Amor que rechaza los falsos valores:

la avaricia, la vanagloria, la tiranía…;

este Amor que “escucha la enseñanza de los apóstoles,

ayuda y comparte lo que se tiene y lo que se es;

celebra la `fracción del pan´ como quería Jesús,

reza en común” la oración que Jesús rezaba (He 2,42)..

Este Amor sin medida no coincide con las religiones:

no acecha para premiar o castigar;

no se adueña de nuestra libertad y conciencia;

no se deja controlar y mediatizar por sus ministros;

no se enfada y no hay que aplacarlo y consolarlo;

no tiene acepción de personas, preferencia y desprecios…;

no hace ricos a unos y pobres a otros;

no bendice las armas de guerra ni extermina a los enemigos…

Hoy celebramos que este Amor es Vida sin fin:

¡Jesús ha resucitado! ¡Jesús vive!;

Jesús nos ha abierto los ojos con este Amor:

lo ha hecho libertad guiada por amor;

lo ha hecho luz y puerta abierta;

lo ha hecho sabiduría de vida y esperanza definitiva.

Este cirio encendido es Cristo resucitado:

es Amor vigilante, despierto, siempre vivo;

es Amor “que viene y vive con nosotros” (Jn 14, 23);

es Amor que espera y perdona siempre;

es Amor que levanta ante toda crisis: económica, política, religiosa…;

es Amor del que “nada puede separarnos: ni muerte ni vida,

ni ángeles ni principados, ni presente ni futuro,

ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura” (Rm 8, 38-39).

Este Amor está hoy y aquí entre nosotros:

“donde dos o tres están reunidos en mi nombre,

allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20);

podemos encontrarnos con él, aceptando su Amor.

Hoy celebramos su Pascua, su “paso” a la vida plena:

es la fiesta del fuego de Amor que ilumina y caldea toda vida;

es la fiesta de la Palabra eficaz que libera y pone en pie;

es la fiesta del Agua que lava el egoísmo y fecunda la fraternidad;

es la fiesta de la Presencia resucitada que trae un mundo mejor.

¡Feliz Pascua! ¡Feliz reencuentro con el Amor!

Rufo González

Leganés (Madrid), abril de 2019.

   
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