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Hay signos y gestos simbólicos que contienen más que la primera apariencia.

Así es en la “Cruz de los Caídos” que acaba de derribarse en La Vall d’Uxó. Antes fue en Callosa de Segura. Y queda pendiente la más grande, la de Cuelgamuros, y otras muchas en pueblos y ciudades.

La cruz, que en nuestra cultura ha sido un signo religioso cristiano, se acabó convirtiendo en signo político de una dictadura asociada a los “caídos por Dios y por España”, mientras otras víctimas de la represión franquista siguen en cunetas como muestra de ignominia, que ni siquiera la Ley de Memoria Histórica de 2007 ha podido resarcir por la desidia decidida del gobierno de Rajoy (“Cero presupuesto”).

Desde Xarxa Cristiana lamentamos que este tema haya servido para asociar lo religioso con la extrema derecha.  La cruz era un signo de tortura y maldición, en la que, según la tradición cristiana, fue torturado y murió asesinado Jesús de Nazaret, víctima del poder religioso y político. Que ahora se use para ensalzar a unas víctimas y denigrar a otras nos parece un sinsentido. Asimismo que se haya convertido la cruz en condecoración civil o militar no tiene nada que ver con su significado religioso.

Xarxa Cristiana, con otros colectivos cristianos y sociales, apuesta por la laicidad del Estado. El mismo papa Francisco afirma que “El Estado debe ser laico”. Saludamos el gesto de Pedro Sánchez de prometer su cargo sin la presencia de cruz no biblia, solo ante la constitución. Creemos que el camino de la laicidad es el mejor para la igualdad de toda la ciudadanía y para la libertad de la Iglesia, desligada de su alianza con el poder político, para seguir el ejemplo y el mensaje de Jesús de Nazaret, y liberar de sus cruces a las personas y pueblos crucificados.

València, 7 de juny de 2018.

 

   
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